Son muchas las ocasiones en que el cerebro se une al corazón y nuestra conciencia hace apremio de los sentimientos y los exterioriza de diversas maneras. En este caso de hoy, me siento muy obligado a hacerles saber qué está sucediendo que me hace sentir tanto amor a la vida misma y mis semejantes.
Se trata de que tuve la dicha de poder disfrutar de un documental de la experimentada cineasta estadounidense, Estela Bravo, radicada en Cuba hace casi medio siglo, que convierte, hoy, en imágenes reales los aspectos narrados de la vida del Héroe de la República de Cuba, Gerardo Hernández Nordelo, a su esposa Adriana Pérez y su hermosa niña Gema (de Cuba). Este lo recibí de un amigo, pero lo pudo ver todo el pueblo cubano de allá y de acá, ya que se transmitió en el programa cubano “La Mesa Redonda”.
Realmente estas vistas me hicieron sentir un orgullo nacional muy hondo pero lo principal fue que me sentí dentro de ellos en aquella sala en el hogar de esa querida familia donde se filmó gran parte del documento visual. No solo por el significado de cercano cariño y respeto hacia ellos, sino porque al estar identificado tanto con Gerardo, Adriana, Gema y los restantes cuatro Héroes, Ramón, Fernando, René y Tony, así como con sus allegados, los conocidos y no. Todo lo que se trate de esos muchachones cubanos y su vida, sobre todo los últimos 16 años de cárcel, me une a ellos como si fueran mi familia muy íntima.
Este documental expresa con excelente calidad fílmica y humana, aspectos muy íntimos de la vida, obra y final feliz de una aventura revolucionaria y la espera de una fiel digna y revolucionaria esposa, así como también algunos de los protagonistas que incidieron y colaboraron porque todo fuera elaborado con esmerado cuidado y lograr ese gran resultado de una bella criatura que llega junto con la libertad de Gerardo. ¡¿ Qué más importante podría pedírsele a la vida en esos instantes ?!
Me traslado a los largos años de lucha por la libertad de estos hombres gigantes en esta parte del mapa del mundo, donde en todas partes se hacía lo mismo para empujar a que se lograra una libertad muy bien ganada sobre las injustas condenas que sufrían.
Ese momento de muestra de lo hermosa que es Gema, de Cuba, con sus bellos ojos azules y con su manita cerrada y su pulgar extendido hacia arriba, en signo de aprobación y de victoria, a aquel tío negro – siendo aún tan bebita – al despedirse, los tres, del entrañable amigo y luchador, el actor Danny Glover, en visita a Gerardo en La Habana, sólo brinda un instante que quizás para algunos pase inadvertido, pero que para mí, en particular, tiene muchas otras emocionantes lecturas, en esa breve escena.
Realmente le recomiendo este documental a todos los miembros de la Alianza Martiana y demás amigos y compañeros, en espera de que más pronto que tarde, se pueda compartir con todos en el gran televisor en nuestro local, en la Pequeña Habana, en Miami, centro de la incoherencia y agresiones contrarrevolucionarias, pero solo para el disfrute de todos los cubanos dignos.
Produce horror solo pensar en esto.
En Estados Unidos hay haciendo su vida junto al resto de los habitantes, unos 3.3 millones de musulmanes, de diversos puntos de la tierra. Esto es el 0.03 % de todos. Pero inclusive hay también algunos ciudadanos nacidos aquí, que profesan esa religión. Yo conozco alguno que otro simpatizante y me cuentan que cada vez que sucede algo tan terrible como lo que aconteció en Orlando, con más de 100 víctimas, se refugian en con rezos en casa ya que temen que se les considere parte de la fanaticada brutal y criminal radicalismo musulmán. Por lo que en ocasiones se les recomienda por los familiares que ni siquiera se acerquen a una mezquita y oren en sus viviendas por un tiempo hasta que pase la roña de esa parte del público contra ellos.
Esto es terrible que en la nación que se auto titula líder de los derechos humanos, haya que sufrir estos escarnios por una parte de la población. Pero cuando vamos a la realidad actual, teniendo en cuenta los crímenes de lesa humanidad que se cometen en nombre de ese Dios de diversas procedencias y apodos, nos tropezamos que estamos sufriendo algo insólito que está ocurriendo con nada menos que con un aspirante a la presidencia del país más avanzado del mundo en muchas cosas y que arrastra un apoyo de muchos millones de seguidores con esta persona y que también lo apoya esa fuerza antisemita que tenemos por donde quiera. Unos armados con armas de guerra otros con solo su presencia de batiblancos y capuchones, con sus cruces ardiendo en llamas y portando el símbolo nazi de la tenebrosa suástica.
El solo hecho de tener la pesadilla de que este señor Donald Trump, ultra conservador, ultra derechista, ultra fascistoide, ultra teapartidista, ultra racista, ultra xenofóbico, y además multimillonario, pudiera, por un solo instante, ser el próximo presidente de esta gran nación, nos pone en acecho y hasta con el terror de espanto que la posibilidad que el hecho suscita.
Pobres musulmanes, emigrantes, negros, chinos, árabes en general y cualquier otro que nos sea de ascendencia aria pura, les asecha un futuro muy incierto.
Les habló, “Desde Miami”, Roberto Solís.