Según todas las acepciones en español el individuo a la persona desterrada de una nación se le consideran “exiliado” o sea “es enviado” por las autoridades de un país, a un incierto exilio. El caso cubano parece haberse convertido por obra y gracia de la magia manipuladora en el argot convenientemente moldeado a una inexistente realidad que se ha formado con una simple Acta de Ajuste Cubano, que favorece totalmente a todos los nacidos en la isla y que lleguen a “tierras de libertad” por cualquier medio, pero sobre todo el que lo hace de manera ilegal, es aun mucho “más héroe” que los demás, como motor más impulsor de esa vieja ley que motiva a una permanente oleada de refugio buscando “un mejor horizonte económico”, y que aquí se les acepta como refugiado político. De Cuba el gobierno no los despide como desterrados.
Pero, ojo, atención, cuidado, ya hay una tendencia a nuevas valorizaciones de este estado de cosas que protege de manera total a que pisa estas tierras, en playas o aeropuertos, o en cualquier frontera, principalmente la de Miami, que es la “meta sublime” de ese sueño americano.
El Senador Marco Rubio y el congresista Carlos Curbelo, se encuentran uniendo fuerzas y aunque abiertamente no apoyaron al nuevo presidente de esta nación, Donald Trump, durante su campaña, están coincidiendo en esa xenofobia que genera el susodicho.
Esa Ley de Ajuste Cubano, pudiera ser eliminada o enmendada como desean estos sujetos, a solo aceptar a los “probados perseguidos políticos” en la isla. ¿ Perseguidos políticos ? Caramba parece ser que no están bien informados. En cuba no hay perseguidos políticos, pues los que alteran el orden en la isla son arrestados y aunque en la inmensa mayoría de las veces se les deja libre al poco tiempo, (todas contadas en horas), inmediatamente deja de estar perseguido. En los casos extremos de violaciones del Código Penal, y haya proceso judicial y cárcel, están allí, presos y no en la calle perseguidos por alguien.
Cuando llegan a Miami o a los Cayos del Sur de Florida, o atraviesan la frontera de México y se presentan a Emigración Federal, son inmediatamente aceptados como exiliados políticos, aunque sus razones estén muy lejos de haberlos impulsado a dar esos pasos.
Como argumentan los susodichos politiqueros de ascendencia cubana, y otros de nuestro entorno, dignos ejemplares de un liderazgo anticubano de nuestro gueto, casi todos estos aceptados asilados, regresan de paseo una vez con su Green Card, campantes y contentos, cargados de regalos y portando una aureola de falso éxito, a su país, Cuba – del cual huyeron – y allí se les cree triunfadores y la caravana para seguir las salidas aumentan cada vez más, crece esa noria sin fin, con esta propaganda que vuela a Cuba de vacaciones.
Pero como dije antes no solo estos dos anticubanos políticos, buscan la eliminación de los privilegios a todos los cubanos, sino que quieren limitar ese “derecho” solo a una inexistente parte de “verdaderos refugiados políticos”. Sumémosle a esto las promesas de Trump de deshacerse de los ilegales y modificar las regulaciones migratorias para apretar aun más las llegadas de extranjeros a Estados Unidos – incluyendo un muro – que con carácter permanente crece como la espuma cada día más. Pudiéramos predecir sin temor a grandes equivocaciones, que el Acta de Ajuste Cubano, pudiera quedarle muy poco tiempo de vigencia.
Todas estas predicciones están ya provocando una histeria colectiva entre los soñadores en la isla y se está ya pronosticando por algunos, una posible avalancha de cubanos por mar y tierra, en este caso atravesando territorios de Centro América . Todo esto sigue poniendo en peligro la vida de esos seres humanos, de los cuales un número indeterminado ha perecido en las aguas de Estrecho de la Florida. Por eso es el mote muy macabramente bien ganado de la “Ley Asesina de Ajuste Cubano”.
Allá va esto para los que les gustó mucho que Trump triunfara. El tiro les puede haber salido por la culata.
Les habló, “Desde Miami”, Roberto Solís.










