El primer gran desafío de Biden

 

Tres mujeres periodistas afganas fueron brutalmente asesinadas en Jalalabad en los primeros días de este mes por el grupo terrorista llamado “Provincia Khorasan” afiliado al Estado Islámico. Como se trataba de mujeres afganas, la noticia no tuvo mucho relieve ni duró mucho en los titulares de los medios corporativosPiensenaunque solo sea por unos segundos, el impacto que hubiera tenido esta noticia si las tres mujeres periodistas hubieran sido estadounidenses o de cualquier país de la OTAN.

Pero los medios corporativos tampoco fueron capaces de advertir lo que este triple asesinato significaba como señal de la situación caótica que se avecina para ese país del Asia Central. La masacre de mujeres periodistas no fue otra cosa que la presentación de credenciales de un grupo fundamentalista terrorista que aprovecha una situación política cada vez más compleja y deteriorada para irrumpir de nuevo como uno de los protagonistas en la lucha por el dominio de Kabul y otras ciudades de Afganistán.

Las negociaciones del corrupto gobierno afgano con el Talibán no están dando resultados y se acerca la fecha del 1 de mayo cuando deben retirarse 2,500 soldados norteamericanos para cumplir los acuerdos con el Talibán de la administración Trump.

Pero si las tropas de Estados Unidos aumentan o disminuyen no altera la ecuación. Son antagónicos los intereses geopolíticos regionales y extraregionales que actúan y es muy remota la posibilidad de que se tenga en cuenta, en primer lugar, la independencia y la soberanía de ese desgraciado paísvíctima de la codicia imperialista. En las actuales circunstancias, una aproximación multilateral parece ser el mejor camino de Biden para lograr una paz temporal. Biden, a diferencia de Trump, parece moverse en este sentidopero lo hace, en mi opinióndemasiado lenta y tímidamente.

Este es su primer gran desafío, en el cual tiene pocas posibilidades de salir airoso. Si fracasa, es probable que la guerra, con la muerte de civiles y el éxodo masivo de refugiadosalcance niveles no vistos anteriormente en esa región del mundo, con el Talibán, al Qaida y el Estado Islámico, con fuerzas militares más modernasincluyendo drones para bombardear las posiciones enemigas, disputándose el poder entre  y con potencias extranjeras.

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