Los cubanos como pueblo tienen muchos amigos en el planeta, pero también tienen grandes enemigos y muy cerca. Y los peores enemigos del pueblo cubano no son los Donald Trump, los Mike Pompeo o los John Bolton de este mundo quienes desde la Casa Blanca y el Departamento de Estado de la nación norteña mantiene una política de hostilidad y agresión contra Cuba porque a fin de cuentas ellos son norteamericanos, que como gobernantes de su país no hacen otra cosa que hacer lo que ellos creen que mejor conviene a los intereses del imperio.
No hay peor cuña que la del mismo palo, dice un popular viejo refrán que de tantas veces repetido, se ha convertido en regla maestra de sapiencia política especialmente para los cubanos. Pero de nada vale señalar el mal si no se denuncia por sus nombres a los malhechores, es decir quiénes son los peores enemigos del pueblo cubano, esos que son cuñas del mismo palo. Me refiero a aquellos que desde posiciones políticas en Estados Unidos empujan al gobierno norteamericano a esa absurda línea de agresión contra Cuba que más que al gobierno de la isla, a quienes más daño hacen es a los cubanos de a pie, vivan allá o acá en Estados Unidos, que en definitiva todos somos cubano, vivamos donde vivamos.
Habría que llamarlos los “Cinco jinetes de la infamia” y aquí van sus nombres: Senador Marco Rubio, de La Florida, del Partido Republicano. Senador Roberto Menéndez del Partido Demócrata por el Estado de New Jersey. Senador Ted Cruz Republicano de Texas. Congresista Albio Sire, Demócrata de New Jersey y Mario Díaz Balart Republicano de La Florida.
Claro que hay otros personajillos de menor cuantía que desde otras posiciones políticas en el gobierno de Estados Unidos contribuyen también a la implementación de una política de agresión contra el pueblo cubano, pero a fin de cuentas los que realmente hacen más daño a Cuba son estos “Cinco Jinetes de la Infamia” . Anota Flora, que no hay per cuña que la del mismo palo. Digo yo.
Y hasta la próxima entrega de El Duende que con mi gallo me voy cantando a mi tumba fría. Bambarambay.












