
Junto a la moratoria, que no es una oferta de paz, el agresor estadounidense amenaza con, de no ser satisfechas sus demandas, bombardear las instalaciones energéticas de Irán, consistentes en casi un centenar de centrales termoeléctricas y la planta electronuclear de Bushehr.
Según trascendidos, entre las probables acciones de los Estados Unidos figuran operaciones terrestres, lo cual parece poco probable tratándose del decimoséptimo país más extenso del mundo con 1 648 000 km² y casi 100 millones de habitantes que cuenta con fuerzas armadas que en conjunto superan el millón de efectivos, entrenados, bien armados y extraordinariamente motivados.
Dado la distancia, como único Estados Unidos pudiera realizar operaciones terrestres contra Irán sería de modo aerotransportado. Descartada esta opción que requeriría la participación de cientos de buques y aviones y pérdidas enormes, queda el uso del territorio de países aliados fronterizos tales como: Turkiye, Pakistán, Irak, Kuwait, los cuales difícilmente se presten a semejante maniobra.
La otra variante es efectuar desembarcos navales mediante el empleo de grandes buques capaces de transportar a miles de efectivos y desembarcar por la costa del estrecho de Ormuz, por alguna isla de esa vía de agua, probablemente la isla Kharg. Seguramente esa táctica se combinaría con intensos bombardeos aeronavales a distancia mediante aviones, drones y misiles operados desde bases en los países árabes, así como buques y submarinos.
En cualquier caso, de ocurrir una operación terrestre, es probable que se trate, más que de invasiones, de incursiones limitadas con soluciones de salida calculadas. Algunos trascendidos apuntan a la Isla Kharg, precisamente en el estrecho de Ormuz para cuya defensa, según se ha observado, los iraníes se preparan intensamente.
La Isla Kharg, cuyo ataque por tropas terrestres de los Estados Unidos e Israel parece inminente, es un emporio petrolero, una minúscula porción de tierra de unos 20 km², rodeada de gigantescos yacimientos marinos, convertida en la mayor terminal de exportación de petróleo del mundo, capaz de operar simultáneamente buques que trasladan el 80 % de la producción de Irán hacia todas las latitudes.
Según un ex primer ministro israelí, la destrucción de las infraestructuras energéticas de la isla de Kharg…, “pondría de rodillas a la economía de Irán. ¿Quiere eso Estados Unidos?
Cuentan que el anuncio de que Estados Unidos puede atacar por tierra y enfrentarse directamente a los efectivos iraníes, ha sido recibido con júbilo por ellos que esperan la posibilidad verse las caras y combatir con ellos cuerpo a cuerpo. Obviamente, con adversarios así, que para más señas están avisados, es difícil ganar y, en cualquier caso, el precio sería muy alto.
Algunos observadores consideran que el plazo de diez días del presidente Trump, no son una tregua generosa, sino el plazo mínimo para planificar la operación, reunir los efectivos y entrenarlos para una incursión naval y desembarco aerotransportado que pueda controlar una mínima porción de territorio de Irán y crear allí una “cabeza de playa”.
A diferencia de las operaciones terrestres en las cuales, en muchos casos se logra la sorpresa y los atacantes se desplazan en órdenes combativos con cierta dispersión, amparados por accidentes naturales y obras protectoras, los desembarcos navales sobre costas fortificadas como sería el caso de la Isla Kharg, ocurren a la vista de los defensores que detectan y repelen el ataque desde accesos lejanos.
En el mar, durante el avance hacia la costa, las tropas son vulnerables y las bajas considerables. Un desembarco naval en la Isla Kharg pudiera hacer recordar a Estados Unidos operaciones como la toma de Okinawa durante la II Guerra Mundial donde se combatió durante 82 días, involucrando a cinco divisiones del ejército y dos de Marines, sumando miles de bajas por ambos bandos.
Ojalá la tregua sirva a los halcones del Pentágono para refrescar sus calenturientas mentes y buscar una salida diferente al ataque terrestres y a la destrucción de Irán que, si bien no parece dotado de defensas antiaéreas solventes, cuenta con eficaces recursos ofensivos, especialmente misiles y drones. Otra cosa es ponerlos a prueba en tierra.
Ojalá no lo intenten e Irán acompañe la búsqueda de soluciones negociadas. Con razón o sin ella la guerra y el martirologio de un pueblo, no es la solución. “La paz, sentenció Mandela no es un camino, es el camino.” Allá nos vemos.










