El consejero de la Presidencia, Jordi Turull, señala que 90% votó en favor
Indignación por la represión policiaca durante la jornada electoral
Lunes 2 de octubre
Barcelona.
Cataluña vivió ayer una jornada histórica en la que hubo duelo e indignación por la represión policiaca, pero también ilusión y júbilo, al imponerse el sí en el referendo sobre la idependencia, con 90 por ciento de votos favorables y 7.8 en contra.
El saldo del operativo policial ordenado por el gobierno español del derechista Mariano Rajoy dejó 844 heridos, dos graves y muchos atendidos con ataques de ansiedad y con irritaciones por el uso de gases lacrimógenos, además de escenas de pánico en todos los puntos de la región por la violencia de los agentes antidisturbios enviados desde todos los puntos del país.
Pese a que el referendo se celebró con muchas dificultades
, el gobierno anunció que se escrutaron 2 millones 262 mil 424 papeletas no requisadas
que se pudieron contabilizar.
El consejero de la Presidencia, Jordi Turull, informó pasada la medianoche que el sí obtuvo 2 millones 20 mil 144 votos, 90 por ciento; el no logró 176 mil 586 sufragios, 0.89 por ciento, y faltaban unos 15 mil votos por contabilizar.
Los sufragios escrutados representan 42 por ciento del censo electoral, que asciende a 5 millones 400 mil ciudadanos.
Turull señaló que entre el sabotaje electrónico, el robo de urnas por parte de la policía española y el cierre de alrededor de 400 colegios electorales se hurtó
el voto de unos 770 mil ciudadanos.
Cifró en 40 mil las papeletas robadas
por la policía durante la represión y la confiscación de las urnas. Además informó que pese al despliegue de los más de 10 mil agentes de la Policía Nacional y la Guardia Civil en todo el territorio se logró que 90 por ciento de las mesas electorales funcionara con normalidad.
La ciudadanía fue preguntada: ¿Quiere que Cataluña sea un Estado independiente en forma de república?
, y la inmensa mayoría de los que participaron en la votación dijeron que sí.
Los partidos de la oposición y que defienden la unión con España ni siquiera hicieron campaña y llamaron a sus simpatizantes y militantes a no acudir a las urnas.
Por todo ello, la celebración del referendo no se desarrolló en los cauces normales, ni siquiera en los parámetros en los que se desarrolló la consulta ciudadana
celebrada en Cataluña el 9 de noviembre de 2014 por esta misma cuestión y que entonces movilizó a 3 millones de personas. La espada de Damocles de la prohibición de la consulta decretada por el Tribunal Constitucional (TC) llevó a decenas de miles de ciudadanos a movilizarse y a resistir en los centros electorales para impedir el cierre y la toma de las mesas electorales por parte de la policía. Y se logró en la mayoría de los llamados colegios electorales, con la excepción de los cerca de 400 que fueron controlados por la policía, alrededor de 100 de forma violenta.
Para proteger los centros electorales, la ciudadanía se organizó en brigadas
y comités
de resistencia pacífica
que estaban formando por jóvenes, algunos de ellos menores de edad, padres de familia, abuelas y abuelos, que tenían la encomienda de resguardar los centros de votación para impedir la entrada de la policía y proteger así el ejercicio del voto. Y se encerraron desde el pasado viernes por la tarde, muchos con sus hijos y haciendo juegos y actividades lúdicas.
El primer operativo violento de la policía española se llevó a cabo en la localidad de Sant Juliá de Ramis, en la provincia de Girona, y donde estaba previsto que votara el presidente catalán, Carles Puigdemont. Los agentes de la Guardia Civil rompieron con empujones, golpes y patadas la barrera formada por los ciudadanos, que finalmente se concentraron pacíficamente a las puertas del centro mientras eran testigos de los destrozos que provocaron los policías al interior del colegio en su búsqueda de las urnas y las papeletas.


