Traducido del más allá por Max Lesnik

Los demonios que ha destapado el multimillonario Donald Trump con su aspiración presidencial por el Partido Republicano no podrán ser devueltos a la botella como en el caso del viejo cuento infantil, porque ya es muy tarde para ello, puesto que el daño a la imagen de la democracia norteamericana ya está hecho en toda su magnitud catastrófica, independientemente de que las elecciones las gane Hillary Clinton o el mismo Donald Trump.
Lo que queda sobre el tapete por lo que se dicen uno a otro los candidatos presidenciales es que el Republicano es un depredador sexual con las mujeres, racista anti-negro y anti-hispano que no paga impuestos al Estado como hacen el resto de los ciudadanos del país valiéndose de recursos y trampas leguleyas, mientras que la candidata Demócrata es un transgresora de la seguridad de la nación a quien su contrincante acusa de ser corrupta, que de llegar a la Casa Blanca sería un peligro para la nación.
El espectáculo comicial norteamericano es de circo. O más bien de teatro vernáculo con tintes pornográficos, algo nunca visto antes en los anales de los procesos electorales de este país o en cualquier otra parte del planeta.
Cualquiera de los dos candidatos que sea electo Presidente de Estados Unidos llegará a la Casa Blanca lacerado de heridas incurables en cuanto a prestigio se refiere, sin autoridad moral para darle a otros gobernantes del mundo lecciones sobre democracia política o normas éticas de conducta, como hasta ahora lo han venido haciendo todos los anteriores presidentes de la nación norteña.
Si gana Hillary será una “corrupta” en la presidencia. Si gana Trump será un “depredador sexual” en la Casa Blanca. Eso lo dijeron ellos. Y así lo verán las naciones y pueblos de todo el mundo más allá del famoso muro que piensa levantar Donald Trump si llega a la Casa Blanca.
El daño está hecho y como los elefantes ese animal salvaje no tiene marcha atrás.
Y hasta mañana miércoles amigos de El Duende que con mi gallo me voy cantando a mi tumba fría. Bambarambay.