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Del fanatismo

Del fanatismo a la rabia

   Desde hace años ya en nuestra patria de origen, Cuba, se están observando, sintiendo y experimentando cambios llevados a cabo por las fuerzas que controlan el país. El estado cubano que durante más de medio siglo ha conducido, pese a aciertos y equivocaciones, a la nación por un camino de mayor justicia, sobre todo en algunos de los aspectos más fundamentales de los derechos humanos, un trabajo, una vivienda,  la atención a la salud y a la educación, igualdad de trato social, racial, religioso, étnico y muchos otras tantos derechos inalienables al ser humano, repito, con aciertos y errores, ha sentado las bases naturales y jurídicas para ir cambiando y ajustándose al desarrollo del mundo actual, también con sus triunfos y fracasos. Tratando siempre de mejorar su sistema propio, como cualquier nación del mundo.

Los que no vean esto estarían formando parte del enfermizo fanatismo anticubano y en muchos casos tildando en la rabiosa posición de anti pueblo. Pues negar a que se deroguen leyes yanquis que afectan directamente al pueblo de la isla y este lado del mar, es ofender y hasta guerrear contra todos los cubanos. Si no se supiera ese contenido búsquenlo en el diccionario.

En los tiempos pasados y recientes se ven cómo la isla es visitada con intereses políticos, artístico – culturales, económicos, deportivos, educativos, en fin nombre usted mismo que tipo de extranjero no ha visitado Cuba con algún interés marcado que no fuera el de disfrutar de sus bellezas naturales y un buen descanso en eterno verano del clima de ese país, que también es muy válido evaluarlo. En esto se incluyen muchos estadounidenses que desde hace poco se pueden escudar en los favorables doce inventos legales del presidente Obama que les permite hacer turismo disfrazado de visitas de interés colectivo y hasta particular.

Haciendo reflexión sobre todo esto, vemos que aún se publican a diario, en los medios controlados de Miami, como si fuera la capital del resentimiento anti pueblo cubano, conjeturas, opiniones, medias verdades o mentiras completas, tratando infructuosamente de servir de puente contradictorio a las publicaciones más certeras sobre la realidad cubana y el futuro que pudiera estarse fraguando, (al menos para la parte del bien común). Recientemente se han publicado editoriales y hasta paginas completas de opinión,  que siguen a otros no tan recientes pero de igual contenido, de la prensa más importante del país, donde cada vez se refleja más y más lo que se convierte en una realidad tangible hacia mejorar la vida de trece millones de cubanos en ambos lados del mar.

Inclusive redactados por personalidades dentro de todas las partes que componen y comparten el mundo político, económico y cultural de Estados Unidos. Ultimamente hemos disfrutado de opiniones expresas de gran peso que pudieran influir una vez más en llegar a los puntos para logros parecidos y siguiendo  a los del pasado 17 de diciembre del 2014,. La correlación de fuerzas dentro del país y hasta fuera de este, empujan a que se incline la balanza hacia una mejoría notable de las relaciones entre ambas naciones y para ese logro se imponen condiciones acogidas por todas estas fuerzas; la eliminación  de obstáculos como La Ley de Ajuste Cubano, Pies secos-Pies mojados,  llegando finalmente y más pronto que tarde, a permitir vuelos directos comerciales entre ambas naciones, aperturas para que los componentes de esta “súper nación, tan anunciada campeona de la democracia” del mundo actual, permita a sus ciudadanos viajar libremente hacia Cuba, vedados impunemente hasta los días de hoy por más de medio siglo.

Pero volviendo al tema inicial. Hoy, ayer, antier y todos los días leo, oigo y veo lo mismo del día anterior. La diatriba anticubana de auto graduados y algunos solo llamados, periodistas del gueto, que nada tienen que ver con los conceptos de imparcialidad,  equidad y justicia que debe conducir sus comentarios. Hoy como siempre, leí uno en particular, de una señora que reporta para El Nuevo Herald, Fabiola Santiago, cuyo título me atrajo pensando en que se trataba de que hay que visitar Cuba para entender que es lo que realmente sucede allí. “La pregunta del año: ¿Has ido a Cuba?” Confuso pero no sorprendido me entero al terminarlo de leer, que se trata de todo lo contrario, pese a que esta señora de las letras mentirosas, no ha visitado la isla en más de cuatro y media  décadas, sesde que llegó, guiándose solo por una parte de lo que narran los que sí la visitan, escribe, habla y trata de seguir sumada a la decadente corriente de este gueto intolerante, aunque cada vez menos.

Esta muestra de lectura de noticias y opiniones publicada por medios comprados por los anunciantes – el poder omnímodo de dólar – es algo tan corriente y vulgar que solo propone una lástima y hasta asco, releyendo “lo mismito del año pasado”, como dice el dicho.

Amigos pese a todo, el Herald y su comparsa de las estaciones de radio y televisión de Miami, la situación cubana hay que vivirla, yendo a la isla, como han hecho muchos otros,  no oyendo versiones interesadas en sus particularidades de seguir viviendo aquí mejor que  los de allá y que nada más les interesa.

Les habló, “Desde Miami”, Roberto Solís.

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