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Cuesta abajo

Traducido del más allá por Max Lesnik

Cuesta abajo

 

Comienza mal el año para el periódico miamense El Nuevo Herald en Español. En su edición  de hoy martes 5  de enero apenas tiene 24 paginitas, con solo  unos  pocos  anuncios de pequeña  monta, en su mayoría  relacionados con el  tema  funerario sin que  aparezca en esta edición despliegues  publicitarios  a  plana  entera  como ocurría en otros tiempos  cuando este diario vivía sus mejores momentos  de esplendor bajo la dirección del  desaparecido amigo  y colega Carlos  Castañeda.

No es noticia nueva que  El Nuevo Herald esté en crisis terminal. Viene agonizando lentamente  como  una  vela  de cera que se apaga sin que   nadie le preste mucha atención a su destino  final, que no puede ser otro que una muerte segura,  sin pena ni gloria en una tumba sucia del basurero de la historia.

Es que cuando una publicación como El  Nuevo Herald renuncia a la  objetividad y seriedad periodística, que  es  como debe ser, para convertirse  en  un vulgar  instrumento de propaganda  sucia  al servicio de una mala causa, a contrapelo del pensamiento  e  intereses  de  la  comunidad en que vive, su destino no puede  ser  otro que  el  de andar  cuesta abajo en su rodada, hasta su deceso final.

Comienza mal  el  año  para El  Nuevo Herald en Español. De los  cien mil ejemplares  de  circulación  en sus  buenos tiempos, hoy apenas llega a 38 mil la tirada  diaria, algo que calibran lectores  y  anunciantes a la hora  de tomar  la decisión  de suscribirse  a una publicación, o insertar en ella su publicidad.

Como diría  García Márquez. Es la  crónica  de  una muerte anunciada. Nada  que  lamentar, digo yo, como Duende travieso que soy.

Y hasta mañana miércoles amigos  de El Duende que con mi gallo me voy cantando a mi tumba fría. Bambarambay.

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