Ninguno de ellos se salvó del exterminio
En los días negros de la Alemania de los años treinta del pasado Siglo XX cuando los nazis arreciaban la persecución de los judíos no faltaron algunos de ellos que para eludir los campos de concentración y las cámaras de gases tomaran el falso camino de “alemanizar” sus apellidos haciéndose pasar por leales y puros arios nacionalsocialistas.
Los hubo que hasta llegaron a vestir el uniforme nazi y cometer la infamia de delatar a otros judíos creyendo que así se salvarían de un destino inexorable de muerte y exterminio .. Ninguno de aquellos cobardes traidores a su raza se salvó del Holocausto.
Vivimos tiempos de extremismos. La xenofobia se ha apoderado de un amplio segmento del pueblo norteamericano que si bien no es una mayoría sin embargo se demuestra que agitando el odio racial contra los inmigrantes que no sean “blancos puros” como ellos, se pueden ganar elecciones y acceder a las riendas del gobierno de la nación más poderosa del planeta.
¿Y qué pintamos los cubanos en todo esto? Pues que como algunos judíos de la Alemania nazi hoy hay compatriotas nuestros de Miami- discriminadores impenitentes- que se ha creído que los blancos racistas norteamericanos los tienen por sus iguales, cuando en la realidad de los hechos, un cubano no es muy distinto para ellos que un mejicano, un latino o un árabe musulmán.
Para el racista norteamericano de hoy, como para los nazis de la Alemania de ayer los únicos puros son ellos que dicen no tener nada de judío, de negro, de asiático que de árabe o latinoamericano de sangre indígena.
Óiganlo bien para que nadie se llame a engaño. Que ser cubano no hace la diferencia. Por aquello de ¿Y tu abuela dónde está?
Les habló para Replica de Radio-Miami su director Max Lesnik.
