
«Cuba está sola»
Nota 1
“El mundo mira, el mundo sabe, pero el mundo, en su mayoría, no actúa. Las aerolíneas han suspendido sus vuelos a La Habana; las empresas internacionales retiran sus inversiones; el miedo a las sanciones secundarias, el castigo por comerciar con Cuba, ha paralizado a la comunidad internacional, no así a la solidaridad de los pueblos.”
Lo anterior es un extracto del largo reportaje publicado en el día de hoy por el periódico Granma en el que retrata la realidad que atraviesa el país por culpa de la infame, criminal y abusiva política que el gobierno de Donald Trump tiene aplicada sobre Cuba, una política llena de odio y de venganza. El gobierno cubano está haciendo de tripas corazón para paliar la dura situación económica, humanitaria y social por la que traviesa nuestro pueblo, pero por mucho que haga, por lo menos a corto plazo, poco puede hacer.
Es una guerra sin bombas, ni combates abiertos, pero sí descaradamente declarada la que tienen contra la población de la isla.
Es verdad, como dice Granma, que los pueblos del mundo son solidarios con los cubanos y eso se agradece mucho, pero poco alivian la situación mil cajas de antibióticos o de ibuprofeno, los cubanos necesitan el combustible para poder generar electricidad y en lo que va de año, solo ha recibido un barco con 100,000 toneladas de petróleo de Rusia, y yo me pregunto, Rusia es una potencia nuclear más poderosa que los EEUU, ¿por qué se ha dejado presionar por estos? ¿Qué pasa con todos esos países africanos que tienen ese combustible y que han recibido, al pasar de los años, tanta ayuda solidaria de Cuba?
El lamebotas de Trump, el secretario de estado, ha afirmado que cada vez que Cuba encuentre una salida a la crisis ahí está él para cerrarla.
Por mucho que se diga, al igual que Palestina, por Cuba hay muchos ruidos, pero pocas nueces…
Nota 2
Joven Cuba, grupo opositor al gobierno cubano, desnuda en este diálogo una de las mayores hipocresías de la política de Estados Unidos hacia la Isla: mientras Washington proclama que sus medidas están dirigidas contra el gobierno cubano y que pretende ayudar al pueblo, en realidad endurece deliberadamente el castigo colectivo contra ese mismo pueblo, apostando al sufrimiento, la desesperación y el colapso social.
La lógica parece ser tan cruel como evidente: provocar una crisis de tal magnitud que el pueblo, llevado al límite, salga a las calles; esperar entonces un estallido social y presentarse después como el salvador de una población que previamente ayudó a empujar al abismo.
Eso no es solidaridad. Es cálculo político a costa del sufrimiento de millones de personas. Y si esa es realmente la estrategia, constituye una forma particularmente cínica de instrumentalizar al pueblo cubano para alcanzar un objetivo político.
Ojalá que todos los cubanos de la Isla hayan comprendido esta duplicidad y sepan distinguir entre quienes dicen querer ayudarlos y quienes, en realidad, parecen estar apostando a que sufran lo suficiente como para que se produzca el estallido que necesitan.
