
Hay que recordar la revolución de 1910 a 1920, cuando ocurió el éxodo de mexicanos al país vecino fue importante sobre todo como empleados en el ferrocarril, la agricultura, de manera que los aportes al cimiento de capital para Estados Unidos contó con el protagonismo de México. Aplaudo al periodista mexicano Jorge Ramos cuando le propuso a Donal Trump que sus empresas trabajen un sólo día sin mexicanos, sin un sólo empleado latino, para que se dé cuenta de la importancia que tiene esa comunidad en la economía y vida de Estados Unidos.
La polémica que hemos vivido por estos días entre Peña Nieto y Trump es un infeliz comienzo para el magnate recién estrenado que lejos de encontrar aplausos lo que ha recibido de los pueblos de américa y en especial de los mexicanos la total desaprobación y una rechifla resumida en lo que opina el expresidente mexicano Vicente Fox quien aseguró que el mandatario de Estados Unidos, Donald Trump, es “un dictador superior” a los que ha “padecido en América Latina” y dijo que “vive en una nube de egoísmo y soberbia”. México y su pueblo no cree en muros y sobre esas murallas sabrá construir puentes.
En lo personal pienso que Donal Trump está a tiempo de sincronizar con el universo, mostrar cordura, serenidad, diplomacia, capacidad de diálogo y comunicación, es tiempo ya de ofrecer un legado de armonia y de éxito y para ello, tendrá que comenzar a oir sus asesores. México es de los países que más amigos tiene en el mundo y el mundo no es un campo de golf y mucho menos un hotel. El ser humano sin distinción de raza merece que el segundo mandamiento biblico sea cumplido, sea una realidad » Amarás a tu prójimo como a ti mismo» . “Nunca abandones a tus amigos ni a los amigos de tu padre. Másvale vecino cercano que hermano lejano.”
Como nunca se necesitan las palabras del Papa Francisco ” El dialogo es indispensable, construir puentes en vez de muros”










