Traducido del más allá por Max Lesnik

 

“No llores  por  mí Argentina”

“Gana la  derecha en Argentina”. Ese es el titular principal  en la mayoría de los diarios de América Latina, consignándose  además que  con  la  derrota del  candidato oficialista se cierra el  ciclo  de gobierno  por  doce  años,  del  llamado “Kirchnerismo”,  una especie  de  Peronismo ligero reformista,  que al buscar soluciones  para  los más desafortunados  en  la sociedad argentina,  tuvo  por supuesto, que afectar  a los  grandes intereses  capitalistas  nacionales y  extranjeros- entre  ellos  los  prestamistas  internacionales- los  llamados “Fondos Buitres”- que conjurados  todos  ellos, apostaron por  el  triunfo de  la  derecha, y ganaron.

Lo que  viene ahora en la Argentina no será para bien  de los  más, sino para beneficio de los  menos. Pero  así  lo han decidido  los  argentinos en las urnas  y  su resultado debe ser  respetado  por  todos, aún  por  aquellos  que  sabían del  peligro de  una vuelta a la derecha.

Lo que pasó en Argentina  puede  también  ocurrir  en  Venezuela en las  próximas elecciones  parlamentarias  de diciembre en las  que  la  derecha venezolana piensa ganarle  la  partida al  chavismo, para  desde el congreso   hacerle  ingobernable  el país al  Presidente  Nicolás Maduro, con  la  ayuda taimada de  la  derecha latinoamericana  aliada  a los  intereses  más  reaccionarios  de  Estados  Unidos.

Como quiera que en la Argentina quedan intactas  las fuerzas  de  las  izquierdas,  el triunfo  de  la  derecha no será  por  mucho, puesto que  a los  pueblos  se les  puede  engañar  por  algún tiempo pero  no  por  todo el tiempo.

Ya  veremos  llorar  de  impotencia  a los argentinos  que  votaron  por  la  derecha, entusiasmados  e ilusionados   por  el  grito  de “Cambio”. Mal anda un  pueblo cuando  vota en contra  de sus  propios intereses. Tendríamos hoy que cantar: “No llores  por  mí Argentina”.

Y hasta mañana martes amigos  de El Duende que con mi gallo me voy cantando a mi tumba fría. Bambarambay.