
Almagro es uno de los tantos tránsfugas que de la izquierda se han pasado a la derecha como han sido los casos del español Felipe González o el mexicano Jorge Castañeda hoy vocales servidores de la política de Estados Unidos hacia América Latina olvidando por completo sus días de radicales anti-imperialistas y admiradores de Fidel Castro y la Revolución cubana.
El tránsfuga Almagro ha emprendido toda una cruzada contra los gobiernos progresistas de América Latina enfocando sus esfuerzos desestabilizadores contra Venezuela, Cuba, Bolivia y Nicaragua en abierta alianza con la política norteamericana para el continente, aprovechando cree él, que el ambiente de euforia política de la extrema derecha con el triunfo de un Piñera en Chile, de un Duque en Colombia y de un Bolsonaro en Brasil, pudieran sepultar por largo tiempo las ansias de rebeldía de los pueblos americanos contra el neoliberalismo económico que sume en la miseria a nuestro continente. Se olvidan de México con el triunfo de López Obrador y de los sólidos cimientos políticos sembrados en América Latina por el ejemplo de resistencia de la Revolución cubana.
Almagro es un cadáver que apesta. Hay que enterrarlo con la OEA y su Bolsonaro a cuestas.Foooo……..
Y hasta la próxima entrega de El Duende que con mi gallo me voy cantando a mi tumba fría. Bambarambay.










