Algunos datos yanquis que muchos no conocen.

   Si no fuera por las estadísticas (ciencia que tiene por objeto agrupar metódicamente todos los hechos que se presten para una valoración numérica), no podríamos conocer cómo anda el mundo en que vivimos y algunos de los asuntos que más nos interesan. Por lo que hoy les voy a trasladar el comportamiento en números, de la policía, como entidad del orden y represiva en Estados Unidos, según fuentes de entero crédito de publicaciones serias de este país.

Pudiera comenzar con la pregunta: ¿ Sabía usted que…? En toda la nación estadounidense hay un policía por cada 470 habitantes, o sea un total de unos  680 mil uniformados, en su inmensa mayoría, muy bien armados.

De ellos en cuanto a la educación y cultura, tenemos que el 21 % tiene diploma de educación secundaria (high school, bachillerato). El 36 % y el 44%, ha transitado por los Colleges, o se han graduado de estos, respectivamente.

La edad media nacional del policía aquí es de 40 años y solo el 12 % son mujeres. Por origen étnico tenemos el 12 % asiáticos, 13 % hispanos, en resto de los nacionales se dividen en negros el 16 % y el 80 % blancos.

En cuanto a las entradas por concepto salarial, tenemos que el  promedio  nacional  es de unos  $ 59,560 anual, sin embargo varía mucho por estado, como el caso de Mississippi que tiene el más bajo con $ 32,740 y New Jersey el más alto con $ 88, 530.

La confianza que tiene el pueblo en este cuerpo uniformado que se supone le cuide y prevenga que se le dañe,  es de solo un 52 % hasta el pasado año 2015. Debe tenerse en cuenta que esta situación varía en cuanto al desarrollo de hechos de fuercen al cambio de opinión.

Los oficiales de la Policía caídos en cumplimiento del deber son 75 por año, así mismo las personas civiles muertas por parte de la policía, suman mucho más, unas 610  al año.

De acuerdo a encuestas realizadas al público, el 20 % opina mal sobre el trabajo policiaco en las barriadas contra un 80 % que dice que son personas muy bien entrenadas y trabajadoras.

Claro está que a todo este engranaje policiaco, habría que agregar algunos datos que prevalecen coimo raón fundamental para que la existencia de los uniformados sea tan controversial.

El pasado año solo en 338 tiroteos hubo 462 muertes y 1,330 heridos. Ahora bien 39 de estos hechos fueron de carácter domestico o sea broncas dentro de viviendas que ocasionaron 145 fallecidos, haciendo un total preocupante de 31 % de todos los hechos fatales.

También el 57 % de las muertes en viviendas fueron de miembros de la familia.  Por otra parte  el 64 % de los asesinatos en masa, escuelas, centros comerciales, lugares públicos, etc. comprendieron a mujeres y niños.

Cuando se señala lo positivo es porque lo vale.

   Vuelve el reaccionario diario El Nuevo Herald, a brindarle espacio a la sagaz periodista Mimi Whiteffield, – o ella lo conquistó –  para que se  desarrolle propaganda – aunque ese no sea verdaderamente su fin – sobre algo positivo de la Cuba de hoy, entrando en contradicción con el resto de muchos acólitos del desagradable papel de injuriar a la isla constantemente en ese mismo diario.

Ahora Mimi nos trae un reportaje sobre una barriada habanera en que los “cuentapropistas” y dueños de pequeños negocios, la han coinvertido en algo muy curioso y productivo. Se le nombra “El Callejón de los Peluqueros”, donde un centenar de trabajadores y dueños  privados hacen gala de sus habilidades y ofertas al público en general.

Ese espacio está total y finamente  adornado para la ocasión del sistema de oferta y demanda. Limpios locales con atractivos decorados y eficientes servicios, dan a este pequeño lugar un especial interés del visitante.

Todo comienza con una barbería que pertenece a un laborioso personaje, Gilberto “Papito” Valladares, de 46 años, que se ha coinvertido en líder de esta profesión en el arte de hacer lucir mejor las cabezas de su materia prima, los seres humanos. Este lugar es algo como un museo de ese trabajo, el decorado es impecablemente curioso. Y valga la redundancia, su barbería es una muestra de lo que puede un cubano cuando se sitúa metas y cada una lograda es un punto de partida para otra nueva.

En esa limitada calle, dice Whitefield, hay hasta una escuela para  sordos, manejada por su Asociación Nacional, otra de gastronomía, allí así mismo hay partes de escuelas con cursos para niños y adolescentes, donde  se enseña pintura, arqueología, peluquería y barbería.

Este lugar ubicado en la calle Aguiar entre Peña Pobre y Misiones, en la Habana Vieja, conocido por Arte Corte, ha recibido la ayuda del Historiador de la capital, quien ha construido un parque con instalaciones alegóricas a este arte del corte y arreglo del cabello. Y a la vez ya se encuentra entre  las preferencias de los guías  turísticos de La Habana.

El iniciador de este atractivo lugar, Pepe Valladares, finalize diciando, «Al final no voy a cambiar al mundo, pero si puedo cambiar este padacito de tierra dfionde vivo.»

Gracias de nuevo Mimi Whitefield por tu sentido humano del periodismo.

Les habló, “Desde Miami”, Roberto Solís.

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