
El mundo vive bombardeado por noticias- más malas estas que buenas- ya no solo por los tradicionales medios masivos de comunicación, sino que a las emisoras de radio y televisión , revistas y periódicos, ahora en estos tiempos de la revolución de la Internet se han sumado al bombardeo los miles y miles de emisores que operan a través de la Red Global en todos los idiomas que lo hacen mañana tarde y noche, como para que nadie pueda decir que no se enteró de que tal o más cual acontecimiento había sucedido en un oscuro punto del planeta.
Y aquí viene a colación la noticia que ha mantenido en vilo a todo el mundo en las últimas semanas que tuvo lugar en un apartado sitio de las selvas de Tailandia, donde doce adolescentes integrantes de un equipo juvenil de futbol llevados de la mano y la mala idea de su irresponsable entrenador, quedaron atrapados en una cueva de profundas y peligrosas interioridades en la que sus vidas corrieron peligro en todos estos tormentosos días en que ocurrió este drama terminando felizmente con su rescate. Por suerte, terminó esta odisea, gracias a los heroicos rescatistas, uno de los cuales pereció en el ingente salvamento.
Y ahora vamos al grano de esta historia. Si toda tragedia tiene un gran culpable, en este caso de los niños atrapados en una cueva de Tailandia, el único responsable de este drama humano que ha consternado al mundo, es el entrenador de esos muchachos que ha jugado con ellos como si esta loca aventura fuera un inocente partido de fútbol. Que no ve vengan con el cuento chino de que el culpable en esta historia es un “héroe” porque como monje budista puso a los muchachos a meditar en la cueva en espera y calma en medio de esta situación desesperada .
Y como nadie lo ha dicho y alguien tiene que decirlo, lo digo yo, no para hacer leña del árbol caído sino para que una dolorosa historia como esta no vuelva a repetirse. Es que ni esos niños son ratones ni el “seso hueco” de su entrenador es el flautista de Hamelín.
Y hasta la próxima entrega de El Duende que con mi gallo me voy cantando a mi tumba fría.Bambarambay.










