DE ALEMANIA HA LLEGADO UN RECADO…
La noticia la trajo un cable: “La Habana, 7 Ene (EFE). El ministro de Economía alemán, Sigmar Gabriel, animó hoy a las compañías estatales cubanas a aliarse con las pequeñas y medianas empresas (PYMES) de su país…El ministro no lo sabe pero, por razones más doctrinarias que económicas, en Cuba ese tema carece de prioridad.
Quien vive en Cuba, participa de sus metas y proyectos, en especial con la idea de edificar, a corto plazo, más bien con urgencia, un modelo de sociedad próspera, sostenible e inequívocamente democrática y con méritos para llamarse socialismo, y apoya las reformas emprendidas por el presidente Raúl Castro, no se explica por qué la renuencia a algo tan obvio como lo aconsejado por el ilustre visitante.
No hace falta ser alemán, ministro ni economista para saber que las PYMES no sólo son una opción, sino probablemente la única que a plazos y ritmos razonables, puede atraer la inversión extranjera. En las escalas de la economía cubana, en diversos campos, las PYMES son la regla y las grandes firmas, excepciones, incluso anomalías.
Las Pequeñas y Medianas Empresas privadas (PYMES) son unos 10 millones en América Latina, donde representan más del 90 por ciento de todas las empresas no financieras y dan empleo al 70 por ciento de la fuerza de trabajo. Producen entre el 20 y el 25 por ciento del total de los bienes y servicios, crean entre el 25 y el 40 por ciento de los nuevos puestos de trabajo y promueven hasta el cinco por ciento de las exportaciones. En Europa suman alrededor de 23 millones y proveen unos 100 millones de empleos, de ellos la mitad en empresas con 10 trabajadores o menos.
En Estados Unidos donde más del 50 % de la mano de obra se emplea en PYMES y unos 20 millones en empresas con menos de 20 empleados, creen que la salud de la economía y las expectativas de progreso del país se relacionan con la capacidad para generar oportunidades e incentivos para las personas emprendedoras que, generalmente, comienzan por pequeños negocios.
Naturalmente, respecto a las PYMES no todo es perfecto. Adolecen de baja productividad, el nivel de informalidad es alto y muchas veces las condiciones de trabajo no son apropiadas. Entre sus mayores dificultades figuran la falta de financiación, de incentivos fiscales y la inadecuada calificación de su personal.
En Cuba, donde como parte de la política de total estatización de la economía las pequeñas y medianas empresas privadas fueron suprimidas hace casi cincuenta años, no se evidencia voluntad política para su restablecimiento, con lo cual se puede estar incurriendo en un error que impide sumar el capital humano, que es el principal recurso con que cuenta el país y posee potencial para comprometer el éxito de las reformas económicas.
No obstante el ministro alemán insiste en que “Las PYMES son la «espina dorsal de la economía alemana” y cree que: “Este tipo de empresas son las más adecuadas para las necesidades de Cuba en la nueva etapa. Seguramente muchos le dan la razón. Ojalá fuera escuchado. Allá nos vemos.
