Agua Dulce:  Lindo nombre con nefasta historia.

   La ciudad de La Habana tiene muchos encantos y su singular historia, sobre todo en su arquitectura. Existen barriadas y lugares muy recordados por los que disfrutamos de su historia. Recuerdo de un puente en la periferia sobre lo que antaño fuera un arroyo, conocido por “Agua Dulce”, lindo nombre de un lugar sin fama que le traiga, pero que  es parte de nuestra Habana.

En el área del Gran Miami, como se le conoce, existen muchos predios que reproducen parte de tradiciones y  lugares de  Cuba y una de ellas es un pequeño municipio de escasamente menos de una milla cuadrada y no llega a unos 14 mil habitantes. Esta ciudad, como otras tantas que componen el Condado Miami-Dade, son tan pequeñas que a veces se cae  en la duda y sospecha de  si su incorporación como tal es producto de conveniencias de intereses especiales.

En esta ciudad durante los últimos años le ha caído como una especia de  epidemia de fraudes, malversaciones del erario, abusos policiales (y eso que solo cuenta con 111 miembros esa fuerza incluyendo lo burócratas), excesos de gastos públicos, movimientos obligados de funcionarios electos y otros,  y hasta cárcel para algunos de ellos, en fin imagíneselo –   “you name it” – , como dicen los yanquis, cuando la lista es infinita de cualquier cosa.

Sweetwater es el nombre que antes fue barriada de este municipio.  Tiene a su favor que cuenta con 600 comercios y algunos importantes o “Malls” y hasta tiendas internacionales como IKEA. Pero como dije al comienzo, desde hace ya algún tiempo pasa de que llamamos de  “Guatemala a Guatepeor”.

La ciudad al oeste  de Miami, que por cierto  no cuenta ni con ríos ni con mar, ha tenido varios alcaldes en un corto periodo y los escándalos sobre pasan cualquier límite conocido hasta ahora. Los fondos públicos no alcanzan ni para terminar un corto periodo, pues los mal gastos y excesos de estos, han producido déficits gigantes para un área tan pequeña. El extremo es que el nuevo alcalde, que por cierto fue antes Comisionado por muchos años, actúa como sorprendido de enterase de estas anormalidades de todo lo malo y las  financieras de toda índole, como si desde su anterior posición no las hubiera  conocido.

Ahora y para colmo de males a esta “ciudad” se le descubre que tiene una especie de tanqueta de guerra y armas de alto calibra así como recursos anti motines como cualquier urbe mucho mayor. Otro de los gastos innecesarios acumulados. Pero para atención nacional aquí ocurren cosas únicas. Recuerdo y observo que en cada unidad policial local en esta nación existe un almacén muy bien guardado y organizado, donde se conservan las conocidas por “evidencias” halladas en los lugares dónde se cometieron delitos y crimines. Estas son celosamente  conservadas y clasificadas, donde en su momento se puede acudir a revisar un caso o llevarlas ante un tribunal sobre un juicio, pero con un estricto control para ser devueltas a esos lugares y que el orden se mantenga incólume.

Pues las vistas logradas por los medios de la televisión y mostradas al público demuestran todo lo contrario después de que una auditoría estatal pasara por ahí y escudriñara.  Se trata de una especie de local, sin casilleros adecuados, escasos estantes aunque asombrosamente hay una caja fuerte para guardar armas confiscadas, de las cuales han desaparecido un importante grupo de estas. No se muestra clasificación con identificaciones numéricas como debe ser en estos casos y según lo logrado por los reporteros, no hay registros adecuados de los movimientos de esas “evidencias”.

La noticia es de primer orden en los medios que con su sensacionalismo han logrado que se convierta además de un ridículo administrativo en un acto de gravísima complicidad, donde la cifra de faltante es de más de 7 mil artículos y entre ellos drogas, muchas miles de dólares  confiscados faltantes  y que en casos han de ser devueltos a sus dueños y ya no asisten. Una cantidad de  armas de fuego. También documentos clasificados desaparecidos de personas que reclamaban que sus viviendas habían sido saqueadas durante los cateos realizados por la policía. En fin el “guirigay que se ha armado y descubierto por una auditoría estatal que  cuenta ya con  500 páginas y siguen llegando cositas nuevas.

Nada amigos que el Agua Dulce de “Sweetwater”, se ha infectado de mala manera. Y además tenemos un nueva preocupación: Cuando termine la investigación e intromisión de la autoridad estatal en el asunto ¿quedarán algunos policías sin caer presos?

Les habló, “Desde Miami”, Roberto Solís