Síguenos

Acela Caner, murió como vivió, una cubana para todos los tiempos

Acela Canel Roman.
Foto: Ismael Batista Ramírez

La destacada investigadora cubana Acela Caner Román falleció en La Habana este 10 de diciembre a la edad de 77 años.

Foto: Ismael Batista Ramírez

Acela, profesora jubilada, máster en Didáctica de la Geografía, refiere Tribuna de La Habana, contribuyó a extender un puente de hermanamiento entre la ciudad de Giavenno, cuna del piamontés Doménico Pogolotti, quien fuera el fundador del primer barrio obrero de la capital y cuyo nombre se perpetúa en la memoria de sus residentes, de todas las generaciones.

En la obra de Acela resaltan sus textos:  La tierra que es América; Fabio: El muchacho del Copacabana; La Tía; Batalla por la indemnización: La segunda victoria de Girón; Fidel: De Cinco Palmas a Santiago y Fidel: Días de Girón.

Durante su fructífera vida, Acela recibió reconocimientos y condecoraciones. Por su obra, Batalla por la indemnización, la segunda victoria de Girón, resultó premiada en la 39 edición del Concurso 26 de Julio de las FAR, en el género investigaciones históricas.

Acela Caner recibió el día de ayer un hermoso homenaje, «en el lugar que tanto amó» el Taller de Transformación Integral de Pogolotti que desde 1990 trabaja en la mejora de las condiciones socio-económicas de su población y en su desarrollo espiritual y cultural, desde la participación comunitaria.

Eugenio Suárez Pérez   habla desde el corazón de su novia de 56 años, y publica en las redes sociales la siguiente nota sobre  Acela Caner.

Cuando la conocí, el 23 de febrero de 1963, me invitó a participar en el acto por el 24 de febrero en La Maya, donde ella sería la oradora del acto. Ya entonces era dirigente sindical en la provincia de Oriente. El 23 de marzo de ese año nos hicimos novios y el 21 de marzo, con el inicio de la primavera de 1964 nos casamos.
A partir de ahí se dedicó a mí. Sus intereses profesionales y laborales los subordinó a los míos. Fui amado por ella y amante de ella.
Quienes nos conocían siempre nos decían que Acela y Eugenio eran un símbolo de amor verdadero. Tenemos hasta hoy dos hijos, cinco nietos y dos bisnietos y todos la adoraban.
Juntos estudiamos la obra del líder de la Revolución, el compañero Fidel, y escribimos varios libros sobre él. Y si tuvimos algunas discusiones, fueron precisamente por los adjetivos, adverbios y otras palabras en los momentos de la escritura a dos manos esos libros.
Me disculpo ante ustedes desde ahora, pero yo continuaré colocando en Facebook sus fotos y consideraciones sobre ella, como una forma más de tenerla presente.

Miles de gracias a ustedes mis amigas y amigos de FB

Otras Publicaciones