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A veces sueño que se cambian los destinos.

   Se encontraban reunidos unos 535 funcionarios electos, 435 Representantes y 100 Senadores del país más poderosos de la tierra, en el hemiciclo del Capitolio Nacional de Washington D.C. destinado a discutir y aprobar o rechazar leyes El orden del día era resolver el peligroso y legendario problema de la tenencia y uso indiscriminado de armas de  fuego por la ciudadanía y la delincuencia y últimamente por los terroristas también.

Las propuestas no se hicieron esperar. Primero se ordena la disolución absoluta y  definitiva de la ANR (Asociación  Nacional de Rifle). Los demócratas logran todos ponerse de acuerdo en que debe instrumentarse una ley para censar quienes tienen armas y sus características, bajo advertencia de que si no las informan, les sean confiscadas usando los registros existentes en toda la nación de las tiendas que se ocupan de estas ventas en los últimos cien años, para actualizar un control detallado de quienes poseen armas de fuego, cualesquiera que fueran en tipos y cantidades así con el parque. A esto se le suman el 70 % de los republicanos.  Después se procedería a aprobar un presupuesto para entregar fondos en efectivo, limitados y racionales,  a los dueños de estas armas y de obligatorio cumplimiento se procederá a una recogida voluntaria en toda la nación. Todas las mismas se fundirán en altos hornos de fundición de metales.

Se decreta el cierre de todas las armerías en el país y la ocupación por parte del gobierno de todo el armamento y parque allí existentes y se compensarán con bonos estatales de utilidad cambiable por 50 años con  10 % de interés negociables para los poseedores.

Después de un mes,  se declara todo el país en “estado de sitio” para los que aun posean armas de fuego sin entregar, realizando redadas sorpresa en barriadas de cualquiera de los niveles sociales y se arrestarán a los que se les encuentren armas de fuego en sus manos o en sus vehículos,  hogares y trabajos. Las penas serían de carácter obligatorio de entre uno y cinco años de prisión y multas en efectivo. Exceptuando únicamente esta tenencia en grupos de controladas  milicias voluntarias armadas autorizadas para ayudar a custodiar y garantizar junto a la policía la seguridad de la ciudadanía.

Así y no de otra forma este  grupo de legisladores votó en gran mayoría para que se acaben de una vez y por todas,  los tiroteos  en toda la nación americana.

Todo esto me recordó aquella canción de moda de algunas décadas pasadas que interpretaba el grupo musical español “Los pasos” y que hoy se pondría de moda nuevamente una vez realizado estos arreglos legales aprobados el  Congreso estadounidense ahora.

 

Ayer tuve un sueño

 

Ayer tuve un sueño, fue sensacional
Los pueblos viví­an en paz
Nadie pensaba en engañar

pues existí­a la amistad
Nunca he soñado nada igual…

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