
Las misivas se hacen desde muchos países del mundo donde se incluyen las escritas desde el propio EEUU
Artistas y creadores norteamericanos le estan diciendo que PARE YA el acoso multiplicado de no permitir que buques con combustible desde otras naciones, puedan llegar a Cuba.
El inquilino de la Casa Blanca aspirante al premio Nobel por la Paz, debe saber que el petróleo es energía para la generación eléctrica, el funcionamiento de hospitales, circulos infantiles, transporte público, la producción de alimentos y muchos otros usos. Trump restringe el acceso de petróleo a Cuba, el impacto cae concretamente sobre la población cubana. Son las mismas consecuencias de 67 años de bloqueo de EEUU que ahora se multiplica las mismas 10 veces por encima. Porque las consecuencias se traducen en apagones, escasez, deterioro de servicios básicos y mayor precariedad cotidiana.
Esa realidad obliga a una reflexión en busca del sentido moral y humanista.
En la mayoría de las misivas que mandan a Trump pidiendo el cese del bloqueo y las agresiones a Cuba, se argumenta que tales medidas buscan presión política, pero la experiencia histórica con Cuba consolida posiciones internas, fortalecen la cultura de la resistencia porque las acciones de cerco económico es, y se interpretan como actos de terrorismo de Estado, agravando la situación humanitaria que se ha creado por las absurdas decisiones tomadas por la mayoria de las administraciones norteamericanas y arreciadas hoy, como nunca por Trump.
Son muchas las cartas abiertas enviadas a Washington por la absurda arremetida de Trump contra Cuba, unido al movimiento mundial de solidaridad que llaman a cesar con la criminal guerra contra Cuba. Al frente de esas acciones, México se levanta en la vanguardia con ética y valentía enarbolando la bandera de Benito Juárez, «el respeto al derecho ajeno es la paz».
Y, al igual que Estados Unidos se siente con derecho a organizar su sociedad bajo sus cánones, (que en general es crear guerras para obtener beneficios) Cuba tiene derecho a organizarse a su manera para vivir en paz y proteger la vida humana de sus nacionales.
Y para vivir en paz. Educar. Cuidar vidas. Producir. Realizar transacciones comerciales con el mundo, necesita combustible.
En las cartas a Trump se deja claro que Estados Unidos nació invocando principios universales: dignidad humana, libertad individual, derecho a la búsqueda del bienestar. Los Padres Fundadores —Washington, Jefferson, Madison— insistieron en la prudencia en la política exterior y en la centralidad del individuo como sujeto de derechos.
La tradición republicana de EEUU, que ellos inauguraron se apoyaba en la idea de que el poder debe ejercerse con mesura y con respeto a la condición humana.
Nos preguntamos desde Radiomiamitoday ¿Es coherente con esa tradición una política que, afecta de manera desproporcionada a la familia cubana ?
¿Puede una nación que se proclama defensora de la libertad ignorar el sufrimiento material que generan las posturas y decisiones económicas de Trump sobre Cuba?
El debate no exige ingenuidad geopolítica ni desconocimiento de diferencias ideológicas. Exige coherencia moral. La grandeza histórica de Estados Unidos no ha residido únicamente en su poder económico o militar, sino en su capacidad de proyectar una imagen de nación guiada por principios. ¿DÓNDE están esos principios?
Tampoco hay autoridad moral y muchos menos humana, para llevar a la hambruna al pueblo de Cuba.
Por eso hay que seguir enviando cartas y mensajes para que se detenga la barbarie contra Cuba porque las acciones de Trump, como toda medida debe evaluarse no solo por su eficacia, sino por su coherencia con la dignidad humana que esos ideales proclaman.
La historia juzga a las naciones no solo por su fuerza, sino por su conciencia.












