
Recordemos y vayamos por punto, para poner en contexto de análisis tantos desencuentros entre Cuba y Estados Unidos donde la población de ambas naciones han sido víctimas de una obstinada e irracional política.
En mayo de 2016, el crucero Adonia de Carnival zarpó de Miami rumbo a La Habana. Era el primero en décadas: cientos de pasajeros estadounidenses desembarcaron en la capital cubana, compraron el auténtico ron cubano Habana Club, cigarros, tabacos y hasta celulares. De la noche a la mañana, la capital de todos los cubanos se llenó de turistas norteamericanos, hoteles privados se multiplicaron y el COMERCIO Made in USA entró por la puerta grande de la capital cubana.
No era solo turismo lo que llegaba: académicos, científicos y deportistas norteamericanos empezaron a cruzar con más facilidad hasta la Mayor de las Antillas. Ante este cambio aparecen las licencias para intercambios educativos, culturales y médicos cubanos abrieron un flujo «Pueblo a Pueblo» que parecía imposible después de más de medio siglo de embargos o bloqueos.
Bajo Obama, Cuba se incluyó en programas como becas Hubert H. Humphrey y Gilman para estudiantes; expertos en inglés llegaron a capacitar profesores; y en salud, hubo compromisos reales: colaboración contra Zika, dengue y cáncer, con científicos trabajando juntos. Brigadas médicas cubanas ayudaron en desastres como Katrina en Nueva Orleans, y hubo intercambios bidireccionales. Era una relación diferente, no solo diplomática, sino humana.
Pero llegó Trump cortó el puente. En su primer mandato (2017-2021), prohibió cruceros en 2019, limitó vuelos solo a La Habana y vetó viajes individuales «Pueblo a Pueblo». Según el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba (Minrex), se añadieron 243 medidas cohercitivas extras al Bloqueo Yanqui—muchas en 2020, en plena pandemia—. Eso asfixió la apertura: multas, listas negras a hoteles y empresas cubanas, persecución de bancos, agencias financieras, un muro invisible que frenó todo.
Hoy, en 2026, con Trump de vuelta, la cosa empeora. Países como México paran envíos de petróleo por aranceles estadounidenses, y la cooperación en salud —que podría ser oro— está muerta. Cuba tiene grandes especialistas en epidemiología, cirugía, atención primaria y otras disciplinas; envía médicos a 60 países.
Durante Obama, colaboraron en programas conjuntos; ahora, visas bloqueadas, miedo a sanciones y congresos imposibles. Un epidemiólogo de Johns Hopkins no puede estudiar el sistema cubano de vigilancia; un cardiólogo cubano no llega a Miami. Es como tener dos laboratorios vecinos… con una pared de concreto.
La oportunidad perdida es clara: salud pública sin fronteras podría salvar vidas en ambos lados y muchas partes del mundo. Pero la política y la mentira de una inexistente «trata de personas» pesa más que la ciencia y los verdaderos derechos humanos que practica la medicina cubana, considerada por años como una, de las mejores del Mundo.
Mientras el mal llamado embargo, el BLOQUEO siga, el «puente» de Obama queda en fotos antiguas.
Bibliografía
White House Archives (2016). Fact Sheet: United States-Cuba Relationship. https://obamawhitehouse.archives.gov/the-press-office/2016/03/21/fact-sheet-united-states-cuba-relationship
Council on Foreign Relations. U.S.-Cuba Relations Timeline. https://www.cfr.org/timelines/us-cuba-relations
Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba (Minrex). Updated addendum to the Secretary General’s Report. https://cubaminrex.cu/en/node/4750
Historia y reportes adicionales: Wikipedia «Cuba–United States relations» (para timeline general, verificado con fuentes primarias); Al Jazeera y AP (2026) sobre presiones actuales a misiones médicas cubanas.











