Tal como si se oyera un gran grito apagado por la profundidad del lugar, se oye un lejano eco, como si fuera hecho desde el fondo de ese famoso Gran Cañón. El alarido en que se ha convertido ese clamor desde el fondo del país completo, se realiza hoy como ayer y también se hará mañana y pasado mañana y todos los días después, hasta el fin de los siglos, amén. Pero sin oídos receptivos con fuerza y derecho para cambiarlo todo.
Hoy se cumple el primer aniversario del asesinato en masa que dejó cien víctimas entre muertos y heridos, la mitad de cada cual, ocurrido en un club y salón de baile y diversión para los miembros de la comunidad gay de Orlando, Florida. El acto de terror fue realizado esta vez por un sujeto de origen afgano, armado de una ametralladora, una pistola como la que usa la policía y mucho parque, pero podría haber sido cualquier otro lugar, inclusive estadounidense, como ha ocurrido en otras ocasiones. Los fanáticos terroristas no tienen específico país de nacimiento. Solo en esta nación se puede adquirir libremente armas de muerte de cualquier tipo y potencia, para agredir al prójimo y matar sin obstáculo alguno.
Pese a existir un inmenso porcentaje de personas que están a favor de un mayor control de armas de fuego (96 %) y otra gran número que buscan eliminar el derecho a adquirirlas por personas con records delictivos (91 %), estos derechos a instrumentos para robar, herir y matar, son intocables. El poder político que tienen es omnímodo.
Las protestas sobre el acto terrorista de junio 12 del pasado año, se efectúan hoy pero lo que no se realiza es un rechazo masivo, de repercusión y protagonismo nacional, para impedir que se sigan otorgando “supuestos” derechos civiles a la Segunda Enmienda Constitucional, el falso derecho torcido al porte y uso de armas de fuego.
El eco de esta protesta no llega a algún lugar decisivo para enmendar la trágica ley mal usada o abusada por parte de la ciudadanía. Pero aun pudiendo lograrlo algún día, ¿ qué se podría hacer con las más de 300 millones de armas de fuego que existen en manos de todos los ciudadanos decentes y también los delincuentes en este país ?
El gritico de hijito de papá.
Todo cubano sabe que existió un tipo famoso y acaudalado que pudo llegar a lograr y ocupar un lugar en la historia del anti cubanismo, no solo en Miami que fue su cuartel general, sino en otras partes también. Ese ser inhumano por excelencia se llamó Jorge Mas Canosa. Multimillonario debido al gran esfuerzo y trabajo de sus marañas años atrás, cubano y considerado un líder máximo de la lucha contra el pueblo de la isla, para restaurar un gobierno corrupto en la patria de Martí y Maceo, ocupando él la presidencia del país.
Este sujeto de marras que acumuló riquezas, fama y oportunismo, con el cual lograba hacer creer que ayudaba a los adversarios y contrarrevolucionarios, lo cual realizaba con fines de negocio personal, de pronto fallece debido a una enfermedad rara, al mal de Paget, dejando una prole que al menos uno de ellos intentó, y aún lo hace, substituirlo en popularidad entre sus acólitos de la enterrada entonces en el mismo féretro de su líder, la Fundación Nacional Cubano Americana. Se trata de Jorge Mas Santos, su heredero en fortuna, aunque difícilmente en maldad, pues carece de esas “virtudes” de su padre quien logró erigirse vencedor en algunas batallas, aunque perdió radicalmente la guerra.
Ahora este hijito de su papá, Jorgito, se lanza al ruedo, pero sin espada para defender su débil posición. Con palabras menos agresivas y suavizadas por la necesidad de mantenerse en un lugar medio, tratando de representar a su progenitor, pero cuidando los extremos. Apoya las iniciativas del ex presidente Obama sobre y en la isla pero a la vez pide ayuda para los “adversarios anticastristas”, los vive bien viajeros por todo el mundo, sin resultado alguno.
Nada, amigos, que tenemos que soportar tantas idas y venidas, como la misma cantidad de lidercillos anticubanos que existen en esta tierra, después de la muerte del “Patrón del mal anti cubano” – como los átrones de la droga en elgunos lugares – que ya estamos aburridos de las mismas peroratas todos los días por la radio y la televisión sin dejar a un lado a la reducida y repetitiva prensa escrita.
Les habló, “Desde Miami”, Roberto Solís.










