Traducido desde el más alla por Max Lesnik
Lo que es solo un acto protocolar entre dos naciones que tienen relaciones diplomáticas se ha convertido en un tema de controversia en la política norteamericana porque los adversarios del Presidente norteamericano Donald Trump arremeten contra este argumentando que el líder ruso no es un Presidente “legítimo”, porque según ellos, las elecciones en Rusia que arrolladoramente ganó Putin no son del todo “democráticas” como las de Estados Unidos, algo que también es muy cuestionable si se tiene en cuenta la evidente corrupción de “Don Dinero” que mina el proceso eleccionario de la nación norteña, a lo que se añade la paradoja de que el actual vecino de la Casa Blanca ganó los comicios sacando tres millones de votos menos en las urnas que su contrincante demócrata Hillary Clinton y sin embargo, gracias al llamado “Colegio Electoral” es Mr. Trump el Presidente de Estados Unidos y no ella que sacó más votos que él.
Por su parte la vocera de la Casa Blanca sale en defensa de Trump diciendo que el Presidente norteamericano con su llamada telefónica a Putin hizo lo correcto por tratarse Rusia de un país con el cual Estados Unidos tiene relaciones diplomáticas, añadiendo además que debe mantenerse una comunicación telefónica directa entre Washington y Moscú por tratarse de dos potencias mundiales que ambas tienen un buen surtido arsenal atómico.
Dicho esto por la Cas Blanca, ¿habría que esperar a que en Cuba y en Venezuela se elijan próximamente nuevos gobernantes producto de sus elecciones respectivas para ver si el Presidente Trump toma el teléfono para felicitar a los electos mandatarios de estas dos naciones latinoamericanas con las cuales Estados Unidos tiene también relaciones diplomáticas al igual que las tiene con la Rusia que preside Vladimir Putin?
¿O es acaso que por el hecho de que Rusia tenga bombas nucleares eso hace la diferencia?¿ Tendrá razón entonces el líder de Corea del Norte Kim-Jong-Un cuando intenta convertir a su país en una potencia nuclear? .Ahí se las dejo y los pongo a pensar.
Y hasta la próxima entrega de El Duende que con mi gallo me voy cantando a mi tumba fría. Bambarambay.











