Pensamiento y acción de Silvio Rodriguez 

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Sin que mi intención sea hacer pensar que estoy atrasado con las noticias, deseo retrotraerme en el tiempo y empatarme con algo que ocurrió recientemente ligado a lo que sucedió hace algunos meses,  el pasado año.

Hace meses  vi un documental sobre varias de las giras por los barrios fundamentalmente más pobres,  que realizaba el cantautor cubano  Silvio Rodríguez y su grupo,  en su enlace con una realidad que aún no se había ni siquiera aliviado en algunos  aspectos materiales y de necesidades perentorias como lo son un espacio adecuado para vivir y otras cosas, las viviendas mostraban un gran  deterioro, el fango, los caminos peatonales, la insalubridad, algunas rememoraban los barrios de Las Yaguas y Llega y Pon, símbolos de la miseria que el sistema anterior llevaba intrínseco. Cierto y muy real que estas barriadas existen aún en la periferia de las grandes ciudades e inclusive en algunos casos dentro de ellas.

La gente mostraba una gran preocupación por su futuro dentro de esos amasijos de pobreza material en que aún se sobrevive más de medio siglo después de haber convertido otros centros de miseria de entonces,  en lugares habitables que por derecho debe tener cualquier sociedad justa. Claro que todo esto feo, era adornado por los niños y niñas de edades escolares con sus limpios y planchados uniformes.

Ese documental, “Canción de barrio” que fue proyectado  públicamente en agosto del pasado año, tuvo escenas que estremecían por su crudeza de solo pensar que aún existen esos espacios con humanos dentro. Pero lo más interesante de todo ese periplo que llenó la atención durante 65 presentaciones en conciertos gratuitos y públicos  de ese Silvio de pueblo – en algunos casos hubo que esperar a que volviera la “luz” de los apagones para poder continuar con los espectáculos –  fue que el mismo trabajo  fílmico fue financiado y dirigido por ese mismo valiente y legitimo exponente de la realidad cubana a través de la poesía y la música. El realizador guatemalteco radicado en Cuba, Alejandro Ramírez y su equipo tuvieron la tarea por encargo, de mostrar una realidad desconocida por la mayoría de la gente.

Silvio aspiraba y no con pocas razones,  que sus trabajos de “barrio adentro”, además de hacer disfrutar a los habitantes de esas zonas pobres,  pudiera reflejarse en la manera de exponer públicamente una realidad que no todos conocían hasta entonces y con ello lograr una mayor y mejor atención a la solución de los problemas apremiantes de esa parte de la sociedad que aparenta estar  abandono y hasta olvido de los que deben encargarse de solucionarla y por tanto tiempo.

La terea de Silvio jugó su papel tan importante que pudo demostrar que dentro de ese complicado burocrático engranaje que justifica el  descontento, también existe gente que en casos de una agresión extranjera piden un fusil para apoyarse en  muro del Malecón para defender a Cuba.

Eso no ese solo, como lo refleja muy detalladamente una larga entrevista con el cantautor realizada y publicada recientemente  porwww.cubainformacion.tv, cuyo encabezamiento lo hace más importante aún: “… En los 65 barrios ´jodidos ´de Cuba, en los que he actuado, no he visto a un solo niño sin escuela, zapatos o asistencia médica. ¿Será esto titular?”.

Los que la vida les ha dado la oportunidad de poder obtener de ese   medio tan moderno y público, como lo es una computadora con Internet, les recomiendo que entren en ese sitio informativo para que se enteren de manera de  buena mano de las declaraciones de nuestro Silvio Rodríguez llenas de pureza, confianza y esperanza.

Clinton: Paren la  era de encarcelación masiva.

Con este título se publica un comentario sobre las postura de la aspirante demócrata  a la presidencia de Estados Unidos para el 2016, Hillary Clinton. Una de sus metas sería una reforma del sistema de justicia de esta nación – que  en mi humilde opinión es de muchas leyes pero de muy poca justicia – entre otros aspectos que ella podría dar continuidad a lo comenzado por Barack Obama y en otros originar soluciones a necesidades de esta sociedad y del mundo.

Clinton enfatiza en esta reforma de la justicia criminal centrándose en “dar fin a la era de encarcelación masiva”. Estos cambios se proyectan en una diversidad de programas para la educación sobre drogas y sus consecuencias, enfatizando en los tratamientos de salud como alternativa a los violadores de leyes de muy bajo perfil. Insiste en proveer a cada agente de la autoridad de una cámara que muestre su actuación en cada caso y las consecuencias de actos de arrestos, siendo para beneficios de estos oficiales y para los transgresores también.

Hace énfasis en las injusticias y abusos  contra las razas y grupos étnicos por parte de los uniformados con el gran  poder que les da poseer una chapa,  un palo, una pistola taser y un arma de fuego. Estas son las “duras verdades” con las aunque tendremos que enfrentar en entre otras cosas, en la injusticia racial en el sistema actual.   Ella insiste en que el blanco de la policía son los hombres negros. También se les abofetea con extensas condenas una vez juzgados por delitos que no las requieren.

Hillary Clinton se está definiendo en delicadas áreas como la discriminación tanto racial como étnica, en pleno siglo XXI y esto tiene tanto una gran ventaja aunque también un costo político,  ambos electoreros.

Parte de esta información la debemos al Hufftington Post.

Les habló “Desde Miami”; Roberto Solís.