Qué vergüenza y desprestigio para Estados Unidos!

Se acuerdan de aquello que decía «Árbol que nace torcido, jamás su tronco endereza», pues eso hay que aplicárselo no solamente a un árbol jorobado en el medio del potrero sino también al Presidente actual de los Estados Unidos, Mr. Donald Trump. Este hombre nació torcido, creció torcido y ha envejecido torcido. Me imagino que la educación que recibió de su padre debe de haber ayudado a la torcedura de su personalidad.
Tanto su hermana como su sobrina han hecho innumerables comentarios sobre quién en realidad es este hombre, aunque no es necesario que ellas lo digan, ya que él mismo se ha encargado de demostrar su falta de civilidad, su irrespeto por los otros seres humanos, sus bravuconadas, su tendencia al acoso, su falta de empatía, sus mentiras, sus trampas y para qué seguir. El hombre nació con esas tendencias y así ha vivido su vida.
En los debates políticos en los que lo he visto participar, siempre ha actuado de la misma manera. Cuando aspiraban 17 republicanos para ganar la nominación de su partido para las elecciones de 2016, utilizando las tácticas de las interrupciones y el acoso, fue eliminando uno por uno a los 17. Los acosaba, les ponía nombretes, los interrumpía constantemente para sacarlos de su paso, para turbarlos, para confundirlos, etc. Así fue que se quedó solo y fue nombrado el candidato del partido, a pesar de la opinión contraria de la dirección política del mismo.
Entonces llegaron los debates con la candidata por el Partido Demócrata, Hillary Clinton, y a pesar de que muchos pensaban que ya no actuaría de esa forma sucia, -ya no eran debates por la nominación sino que eran debates por la presidencia-, le utilizó a la Sra. Clinton las mismas tácticas, acosándola a más no poder, interrumpiéndola constantemente, acercándosele por la espalda, hasta que la dejó casi sin palabras.
Como dice el dicho, siempre que pasa lo mismo, sucede igual y anoche en el debate con Joe Biden, no cambió ni una sola coma de los libretos anteriores. Lo que pasa y lo bochornoso de todo es que ahora no debatía como candidato para la nominación, ni como candidato a la presidencia, sino que debatía para su reelección siendo él el Presidente, con todo lo que esto representa para la nación.
Daba pena ver al presidente del país más poderoso de la tierra comportándose como un chusma matón de esquina. Qué vergüenza y desprestigio para Estados Unidos tener un presidente como Donald Trump, el hombre que nació, se crió y envejeció torcido.

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