Traducido desde el más allá `por Max Lesnik

La respuesta a esta interrogación es tan simple que salta a la vista como un hecho que se convierte en axioma que no hay que demostrar. Es precisamente porque esa misma prensa que ataca a Trump le hace el juego perfecto al presidente norteamericano, por cuanto al mencionar su nombre o publicar su imagen en fotos o en videos de televisión, lo mantienen en permanente actualidad con una publicidad gratuita que de tenerla que pagar no alcanzaría su fortuna personal o la de todos sus amigos y enemigos juntos para poderla comprar .
“Que hablen mal de mí, pero que hablen” es lo que parece decir en respuesta Donald Trump a sus perenes críticos y adversarios.
Si no se hablara tanto de Trump en la prensa la cosa sería distinta. Como que el Diablo existe porque se le menciona constantemente como símbolo del mal. ”Ahí está el detalle”, como diría Cantinflas.
Y hasta la próxima entrega de El Duende que con mi gallo me voy cantando a mi tumba fría. Bambarambay.










