Productividad y autoabastecimiento han sido siempre las metas incumplidas.

Productividad y autoabastecimiento han sido siempre las metas incumplidas

Todos sabemos que en Cuba funcionaba el sistema de autogestión financiera o libre empresa, antes del 1959.  Esta era tan imperfecta en sus formas de operar que la desigualdad  social deambulada por todo el país pero sobre todo en la industria mediana y pequeña. Incluyendo una rampante discriminación y hasta preferencias de género en las posiciones claves, donde escaseaban las mujeres atrevidas a ocuparlas, aún teniendo mayores o iguales  calificaciones. No así lo grandes consorcios que abarcaban los monopolios extranjeros y algunos cubanos, que se adueñaron  de la mayor parte del mercado interno y externo.

Ejemplo para solo acercarnos a una generalidad como ejemplo. Las grandes tomateras  enviaban sus vegetales a Estados unidos y después les devolvían para la venta  esos mismos productos terminados en latas y pomos  para ser vendidos acá. Hasta que  algunos elementos progresistas – sin dejar de ser capitalistas criollos –  lograron arrancarles esa iniciativa y virar la tortilla, logrando que se  instalaran fábricas aquí y venderles los productos terminados a Estados Unidos.

La explotación no funcionaba si esta no se aplicaba con la rigidez requerida para brindar una plusvalía apetecible y seguir creciendo con el tiempo. Sobre todo en las áreas de los campos, las montañas eran las menos favorecidas, solo posibles para la cosecha de escasos productos como el café,  y la miseria acumulada desde épocas feudales,  entre el campesinado que tenía la responsabilidad obligada de alimentar toda la isla y además servir los productos exportables al ser procesados en industrias principalmente estadounidenses,

Todos sabemos esto y es por ello que una Revolución Cubana de igualdad social, que podría asumir los inmensos retos que se contraen cuando se busca una educación y una atención a la salud pública integrales, las cuales nada producen en monedas fuetes, así son creadas y echadas a funcionar. Tal  como las Fuerzas Armadas, que en cualquier estado son  parásitos de los fondos del contribuyente, en Cuba sucedió algo insólito y único.

Esos militares se convirtieron en los únicos  aparatos de defensa en todo el planeta,  de un país que no dependía del Estado, sino que se autoabastecía  suficientemente incluyendo los crecientes insumos, uniformes, camas, calzados, armas municiones, barracas, muebles, comidas  y lugares para  estudiar, transportes,  las carreras militares, serían  auto financiadas por las industrias y la agricultura que siempre se supo imponer bajo el mando militar que antes eran  creadas como paracitos de la sociedad entera. Era y es  el pueblo uniformado al servicio de la sociedad sin pedirles algo a cambio. Desde hace mucho pero mucho tiempo las FAR tienen sus propias fábricas, tiendas y sectores agrícolas propios, para sus consumos.

Pero en la parte de mantener a toda la población de de más de 11.3  millones, como autoabastecida en su mayor parte, es donde se estanca las pruebas durante más de medio siglo. Claro “…que una nación  no se manda como a un regimiento”, palabras sabias al comienzo de ganar la última guerra por la independencia de Cuba por los mambises y al borde de la victoria, escamoteada por los yanquis durante cuatro largos y terribles años.

Como todo a lo que se aspira y se trabaja para ello es realizado por el hombre – como universo humano – nada es perfecto. Los defectos en su evolución se esperan y sufren. Me refiero que trabajar en un proyecto social para igualar el cumplimiento de satisfacer  todas las necesidades básicas de la sociedad, logrando que su producto sea igualmente distribuido para cada cual según su necesidad, tuvo momentos de triunfo, pero no pasaron de ser insuficientes en comparación a las crecientes demandas, incluyendo las materiales como las sociales, en mejor sentido de la palabra.

Es por ello que para el mejoramiento del socialismo cubano, se requiere de modernizaciones complementarias al cambiante mundo actual, sin doblegar principios soberanos. Y es ahí precisamente donde entra el juego los cambios de tácticas y estrategias que evolucionan de acuerdo a lo que se necesita,

La propiedad privada sobre los medios de producción, condujo a una explotación sin resultados sociales acordes a las necesidades del todo el pueblo. Pero sí que produjo algo para prender en sus controles y desarrollo, los cuales hoy se toman en cuenta, cuando se abren algunas salidas estratégicas de alguna propiedad privada – limitada – sobre algunos de esos medios y se brinda y prueba así un camino a un mejoramiento de la productividad, ya que los mismos trabajadores sienten que así lo necesitan y comprenden que siendo parte integrante de estos resultados –  léase el cooperativismo –  les mueve el interés personal que antes no se llegaba a asumir como respuesta a todo el engranaje social sobre esos medios, que por consonancia  debieron ser las metas de cada cual para beneficio colectivo.

Fueron más de cinco décadas de esfuerzo en lograr aprender que el trabajo unido es la única vía para el desarrollo mental y personal de toda la sociedad, aunque para ello haya que sacrificar algunos estadios que no dieron resultado total por su  escasa productividad, para muchos de nosotros algo incomprensible pero cierto.

Les habló, “Desde Miami”#, Roberto Solís.

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