Palabra de orden: Expandir…(pero con mucho cuidado)
Expandir – ampliar – las nuevas iniciativas entre Estados Unidos y Cuba, es ahora la nueva moda de la retorica política y económica, dizque para mejorar al pueblo cubano. No es menos cierta esta aseveración puesto que si se abren las puertas para comercio, industrialización, mejores servicios y sobre todo lo último, el permiso para que se brinden créditos a la isla, todo irá por mejor camino.
La expansión comenzó ya el mismo 17 de diciembre del 2014, cuando se decidió por ambos gobiernos negociar la apertura de las embajadas cerradas durante más de medio siglo y dejar en libertad en intercambio a varias decenas de presos cubanos y un estadounidense así como a los tres restantes Héroes caza terroristas injustamente recluidos en cárceles norteamericanas. Ya ahí hubo una expansión entre las partes, claro que con más ventaja para Cuba entonces.
Ya después y dando un giro dramático, las cosas fueron tomando lugares importantes. Empresarios, políticos y funcionarios públicos de Estados Unidos, comenzaron a viajar hasta a la Cuba prohibida hasta entonces. Las propuestas no se hicieron esperar mucho, lo que pasa es la posible incapacidad de Cuba en poder absorber todo lo que se propone sin correr el riesgo de caer nuevamente en errores del pasado que entregaron la república a los yanquis. Y esto es lo más importante.
Banderitas americanas empiezan a deambular por toda la isla, en manos y cuerpos con la ropa de esos símbolos puesta, de personas que ansían que “vuelvan los yanquis” como antes, aún los casos de gente que por sus edades que no conocieron las épocas de furor – y desigualdad también – que esas relaciones anteriores mantenían con la presencia estadounidense en todo en territorio nacional. Esto antes hubiera podo ser causa de arrestos en las calles y lugares públicos, pero ahora se permite. Los americanos suspenden restricciones y Cuba responde igual en algunas cosas.
Las primeras planas de la prensa mundial empezaron su zafra sensacionalista. “Ya los yaquis entran el Cuba (nuevamente)” y aún se mantienen cada vez que el presidente Obama y su equipo descubren recovecos y deciden mejorar aspectos de las imposiciones negativas que impone el Bloqueo contra los cubanos. Hasta se maneja una vista del presidente a la isla. Enviados de su gobierno van y vienen y firman acuerdos siempre con intenciones marcadas de “mejorar la vida de los cubanos” (dicen) . “Qué buenos son”, dirían algunos de ambos lados del mar.
Aunque todavía no se ve Havana Club en los bares americanos y sí la Coca-cola y la Pepsi-cola en los mercados y barras cubanas. Los puros cubanos son del disfrute de solo algunos escondidos en la céntrica Ocean Drive por las noches en Miami Beach y sin embargo en Cuba se venden muchas marcas americanas en todas partes. Por estas cositas sueltas la “expansión” no es pareja ni mucho menos., al menos por ahora.
Las relaciones se expanden y a la vidriera yanqui se le corre la cortina para que cubanos y las cubanas se deslumbren nuevamente. Pero lo que no corre la misma suerte es la parte yanqui en permitir que sea reciproca esa presencia de negocios y productos cubanos aquí. Aún no y no se sabe a ciencia cierta por qué. ¿Será que la influencia real del poder de intereses especiales “a la cubana miamense” llegue hasta el hecho de determinar esas políticas de estado? No estaría tan lejana esta tesis pues antes, hasta hace pocos años, la política exterior en referencia con Cuba la dirigían los cubanos poderosos del gueto y no la Casa Blanca, precisamente para vergüenza de ésta.
Pero esta nueva última nueva, “Cuba podrá comprar a crédito”, dada por la prensa local, ha revuelto a los intransigentes y anti cúbanos, no así al resto del mundo que aprueba estas acciones yanquis hacia Cuba. Todavía es posible que una Ninoska, también otro Pérez cualquiera, así como una Kendall y otros pocos más, dueños de la opinión pública en la radio controlada de Miami, aseguren que todos están equivocados y que solo ellos y unos pocos que les siguen, tienen toda la razón.
La palabra expansión solo existe para ellos si se diera con el dominio total a lo yanqui y una derecha antisocial y disfrazada de disidentes, que crece en Cuba, con el abono de acá. Por esto y mucho más hay que cuidarse las espaldas en Cuba cuando se ve que se intenta una expansión por la parte de acá hacia allá.
Les habló, “Desde Miami”, Roberto Solís.