

Al despuntar el día, se conoció que, en la madrugada, Estados Unidos realizó la Operación “Resolución Absoluta”. Según el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, como parte del operativo, 150 aviones, helicópteros y drones despegaron desde 20 bases y el portaaviones Gerald Ford y bombardearon decenas de objetivos en varias provincias, incluida Caracas.
Todavía no se conoce cómo reaccionó (más bien no reaccionó) el alto mando, dónde se encontraban y cómo actuaron los principales jefes militares que no activaron o no pudieron poner en marcha los procedimientos para enfrentar la agresión. De hecho, los atacantes actuaron con total impunidad.
Entre tanto, en una casa segura que, al parecer habitualmente utilizaba para pernoctar y que según el alto mando norteamericano fue estudiada exhaustivamente, el presidente Nicolás Maduro dormía en una alcoba blindada, custodiada y probablemente insonorizada.
La acción principal realizada por tierra por un comando previamente ubicado, instalado en posiciones de partida o desembarcado desde los helicópteros que, en formación regular, se vieron volar a baja altura sin recibir fuego antiaéreo. La aviación venezolana no despegó y las defensas antiaéreas no dispararon. ¿Por qué?
No se conoce cómo el comando norteamericano, formado por una fuerza Delta, operó contra la vivienda donde dormía el presidente Maduro para, en apenas unos minutos, asegurar el perímetro, neutralizar la guarnición y la escolta, derribar la puerta blindada, acceder a la habitación, reducir al presidente y a su esposa, secuestrarlos y en helicóptero, extraerlos del área de operaciones y conducirlos hasta el buque fondeado a unos kilómetros del lugar.
La nave partió con rumbo hacia bases aeronavales en Puerto Rico o Guantánamo donde después de procedimientos de rutina, los hicieron abordar el avión que los condujo a Nueva York donde en unas 16 horas concluyó la operación militar mediante la cual el estado venezolano y la revolución bolivariana fueron descabezados.
Durante la acción de secuestro militar, se entabló combate en el cual se realizaron algunos disparos y parece haberse ocasionado unas 40 bajas. Una vez que el presidente Maduro estuvo seguro a bordo de la nave militar, comenzó la parte política del ejercicio.
Sobre las 11 de la mañana en la instalación turística conocida como Mar-a-Lago, el presidente de Estados Unidos, acompañado por los secretarios de estado y de guerra, Marco Rubio y Peter Hegseth, así como el general Dan Caine, compareció en la televisión, refiriendo los hechos y realizando comentarios. El presidente Trump realizó notables revelaciones.
―Estados Unidos está listo dijo, para una segunda y mayor operación militar, no obstante, no se procedió contra ninguna de las altas figuras del gobierno venezolano que continúan en sus funciones, incluidos los mandos militares y policiales, no obstaculiza el funcionamiento de las instituciones ni impidió que la vicepresidenta, Delcy Rodríguez tomara posesión como “Presidenta Encargada”, lo cual se realizó por mandato del Tribunal Supremo de Justicia que sesionó según el ritual.―Lo más espectacular fue la revelación de que, desde ese momento, Estados Unidos asumiría el control político de Venezuela y la gobernaría a distancia, cosa que se mantendría hasta que se realizara una transición apropiada, naturalmente monitoreada por Estados Unidos. Incluso se dijo que, de ser necesario se emplearían militares estadounidenses.
Lo sorprendente es que las autoridades venezolanas a cargo, todas chavistas y todas designadas por el presidente Nicolás Maduro, parecen haber aceptado tales reglas. Las insólitas afirmaciones de Trump no han sido desmentidas
Acorde a la lógica del debido proceso, asistido por abogados defensores y asesores judiciales, hoy lunes Maduro será presentado ante un juez, que lo instruirá de cargos, iniciándose así un proceso judicial que, acorde con las leyes y procederes judiciales usuales en Estados Unidos, puede dilatarse durante meses, incluso años.
Entre las duras consideraciones de Trump y el secretario de estado Marco Rubio hubo amenazantes alusiones contra México, Colombia y Cuba y contra algunos de sus gobernantes, principalmente contra el presidente de Colombia Gustavo Petro.
Obviamente, la agresión militar a Venezuela, el secuestro de su presidente y la atribución que se auto concede Estados Unidos para juzgarlo, son ilegales, vulneran la Carta de la ONU, el derecho y las normas internacionales.
El domingo tanto The New York Times como BBC Mundo y otros medios destacaron el hecho de que, aunque el sábado el presidente Trump trató a Delcy Rodríguez como si fuera una “socia” que colaboraría con Estados Unidos, la ahora presidenta encargada lo ha desmentido, mostrando su habitual perfil chavista y antiestadounidense, proclamando que en Venezuela hay un solo presidente y se nombra Nicolás Maduro.
El secretismo, incluido el aislamiento a que es sometido Maduro a quien no se le ha permitido decir ni una palabra, dificulta conocer los pormenores de la operación y los propósitos políticos de Estados Unidos, de lo cual les contaré en próximas entregas. Allá nos vemos.










