Aún no  se hace todo  lo que se puede.

      Hace  mucho tiempo que los cubanos han estado expuestos y han sentido el rigor de una política de hostigamiento por parte del coloso imperial – Estados Unidos de América – ya se cumplieron 56 años de estos  abusos contra toda una nación (desde 1959); son 20,647 días en cada minuto Cuba ha sido víctima de estos atropellos unilaterales que hubieron de internacionalizarse con el endurecimiento de las trabas que imponía hasta entonces el cruel adefesio de ley criminal creada en 1962. El Bloqueo comercial y financiero  contra todos los cubanos.

Si se tiene en cuenta las consecuencias de este estado de cosas contra los criollos, donde se incluye una parte importante de los emigrados que viven en esta nación, se recibe el resultado macabro en la isla, de carencias de extraordinaria magnitud incluyendo enfermedades u muertes por carecer de los medios para adquirir determinados recursos y así mejorar la vida de los cubanos en la isla.

En marzo 6 de 1996 el presidente entonces William “Bill” Clinton, acepta como bueno y firma las onerosas regulaciones que endurecen aún más en Bloqueo contra los cubanos. Esto fue una alocada reacción por el derribamiento de  dos avionetas que violaban el espacio aéreo cubano en zona militar en aguas cubanas, con misiones desconocidas y provocadoras,  advertidas inclusive por las autoridades estadounidenses a sus operadores, que las consecuencias podrían ocasionar una dura respuesta  de Cuba.

Esta conocida por la Ley Helms – Burton (llamada “Acta por la libertad y solidaridad con Cuba”) encierra hasta las más diversas formas de internacionalizar el Bloqueo contra los habitantes de la isla así como entorpecer y limitar las relaciones con sus emigrados en esta nación.

Esta Acta adefesio agresivo consta de varios Títulos (Capítulos) los cuales algunos hasta perjudican las relaciones económicas y comerciales de varios otros países con Estados Unidos.  El  Título IV, en resumen requiere denegar visados a personas que “trafiquen” con empresas que antes fueran propiedades de estadounidenses “nacionalizadas por el régimen cubano”. Insiste en que el Departamento de Estado sea el vigilante para que se aplicara esta parte del Acta. Y que compañías foráneas no puedan ejercer sus derechos de entenderse con Cuba.

Como se comprobó  que esto dañaría las relaciones comerciales y hasta diplomáticas con países con quienes E.U. mantiene éstas, incluyendo poderosas naciones, inmediatamente y hasta la fecha de hoy  este Título se pospone su ejecución cada seis meses y queda casi anulado, pues el Poder Ejecutivo tiene ese derecho sin aparentemente violar alguna ley. Quiere decir que desde el mismo año 1996, cuando se firmó y puso en vigor la ley de marras, se suspenda esto por los diversos  presidentes, demócratas y republicanos,  que han ocupado la Casa Blanca (Clinton, Bush y Obama).

Es por esto  que nos llama la atención que tras los intentos por mejorar la historia de cincuenta y cuatro años de fallida política para doblegar al pueblo cubano a gustos yaquis, realizados últimamente por el presidente Barack Obama, no se interesen en revisar esta acta nacional y extraterritorial en sus partes, las que puede el ejecutivo, modelar o suspender por determinado tiempo, hasta que mejores condiciones impongan la supresión definitiva del Bloqueo a Cuba.

Revisando esta Acta nos encontramos  que en el Título II, garantiza al presidente acciones por cada seis meses que considere contraproducente a los intereses nacionales de Estados Unidos. Como los asuntos cubanos aquí,  atañen exclusivamente a las autoridades estadounidenses nacionales y no a grupos de poderes especiales radicados en varias posiciones, tanto en Washington como en Tallahassee o en Miami, bien puede la Casa Blanca rebuscar salidas que mellarían el Bloqueo contra Cuba,  sustancialmente por etapas hasta lograrlo obsoleto. Y que se pueda disolver definitivamente.

Algunas pudieran ser prorrogables por tiempos determinados de seis meses,  entre otras, permitir los vuelos y recorridos marítimos regulares con nacionales y otros pasajeros a Cuba. Dejar de oponerse a que Cuba integre entidades internacionales financieras. Suprimir las emisiones ilegales de Radio y TV Martí. Permitir el intercambio comercial y financiero entre empresas extranjeras que produzcan con materias primas de Estados Unidos.  Impedir la intromisión de esta nación en los asuntos internos de Cuba, dejando de producir envíos de recursos económicos y materiales a los grupúsculos de oposición en la isla, haciéndolos como están hasta ahora partes del presupuesto nacional. Así como otras que podrían ser incluidas en estos actos del Ejecutivo en beneficio no solo de las mejores relaciones recién comenzadas hace unos días entre ambas naciones,  sino también  la innegable mejoría de las condiciones de vida del pueblo cubano y el desarrollo de su sociedad.

Les habló, “Desde Miami”, Roberto Solís.