No lo digo yo, sino…

A manera de recordatorio a continuación les traslado partes de algunos aspectos que fueron señalados por el ex jefe de la Sección de Intereses de Washington en La Habana, Jonathan D. Ferrar, por considerarlo que provienen de una autoridad yanqui con experiencia en el tema Cuba – Estados Unidos, sobre la oposición/disidencia/contrarrevolución cubana dentro de la isla.

• Muchos grupos de oposición son dominados por individuos con encumbrados egos que no trabajan bien en equipo
• Vemos poca evidencia de que las organizaciones disidentes principales tengan mucho impacto en los cubanos de a pie
• Las encuestas informales que hemos hecho entre solicitantes de visas y refugiados muestran que las personalidades disidentes o sus agendas son prácticamente desconocidas
• Tengan o no las organizaciones de oposición agendas capaces de atraer la atención de una amplia gama de intereses en la isla, es preciso que empiecen por lograr cierto grado de unidad de objetivos como oposición o al menos que dejen de gastar tanta energía en serrucharse el piso los unos a los otros
• Pese a sus afirmaciones de que representan a “miles de cubanos”, nosotros vemos muy pocas evidencias de ese apoyo.
. Cuando cuestionábamos a los líderes disidentes sobre sus programas, no vemos plataformas diseñadas para llegar a amplios sectores de la sociedad cubana, sino que más bien dirigen sus mayores esfuerzos a obtener recursos suficientes para solventar las necesidades del día a día de los principales organizadores y sus seguidores claves.
• Si bien la búsqueda de recursos es su principal preocupación, la segunda más importante parece ser limitar o marginar las actividades de sus antiguos aliados de manera de reservarse el poder y el acceso a los escasos recursos
• Los de la isla acusan a los exiliados de Miami y Madrid de tratar de organizar sus acciones desde lejos y de no presentar cabalmente sus criterios ante los artífices de política de Washington
• Resulta irónico que en muchos casos la “comunidad del exilio” incluye a ex disidentes que hace muy poco abandonaron la isla, de manera que sus estrechas relaciones con los disidentes que permanecen en el país no parecen suficientes para mantenerlos en buenos términos con estos
• Son muy pocos los disidentes, si es que hay alguno, con una visión política aplicable a un gobierno futuro
• Pese a que no lo admitirían, los disidentes son poco conocidos en Cuba fuera del círculo de los diplomáticos extranjeros y la prensa.

Aquí vemos como la percepción oficial de Estados Unidos, en una prueba más para que lo poco o mucho que invierten de los fondos de los contribuyentes en promover la desestabilización en Cuba, no parezca surtir, al cabo de tanto tiempo, los efectos que se preveían.
Partes de las fuentes de este comentario se la debemos a la bloguera cubana, Norelys Morales, desde La Habana.