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El nacionalismo extremo es siempre peligroso

Traducido del más allá por  Max Lesnik

Una ola de nacionalismos recorre el  mundo. El triunfo  electoral de Donald Tump en Estados Unidos anima que en otros países  del  mundo, especialmente en Europa-  la extremista de derecha Marine Le Pen en Francia es el mejor ejemplo-amenacen con llegar también al  poder con sus mensajes  de intolerancia racial que  nos hace recordar  los  peligrosos años treinta del pasado Siglo XX que desembocaron en la tragedia de la  II Guerra Mundial.

KKK-America-FirstAl grito de “América First” la derecha norteamericana ya en el  poder,  con su presidente Donald Trump a la cabeza,  proclama la superioridad de Estados Unidos sobre todos  las naciones  del mundo, lo que a su vez podría tener  eco  en el resto del planeta con respuestas similares de  otros nacionalismos étnicos  o  religiosos  que  con igual fanatismo  extremista  proclamarían también que su raza, su credo  o su patria están por encima de todos  los  demás.

Díganme Uds.  si  lo  rusos, los chinos, los  alemanes,  los  franceses, los  ingleses, los  mejicanos, en fin   todos los  países  del  mundo  dicen  en respuesta que también que ellos  están primero que los  demás como proclaman  en Estados  Unidos  los seguidores  de Donald Trump. ¿Cómo podríamos  denunciar entonces  que el fanatismo ciego y terrorista   del llamado “Estado  Islámico” no tiene razón de  ser en un  mundo civilizado?

El camino que tenemos  por  delante es sumamente peligroso. No es que la  globalización capitalista sea  buena para los  pueblos del  mundo y menos  para  las  naciones  más  pobres. Pero los nacionalismos extremistas no son la mejor repuesta porque conducen  a  guerras  sangrientas entre naciones que a final de cuentas  son  los  pueblos y no los jefes  los  que ponen  los  muertos. Ahí se las dejo y los  pongo a pensar.

Y hasta la próxima  entrega  de El  Duende  que  con mi gallo me voy cantando  mi tumba fría. Bambarambay.

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