“Montañas de luz”
Este fue el título de un excelente documental realizado por profesionales cubanos en la industria del cine, hace algunos años. Allí se refleja en varios continentes, África, América Latina y sus intrincados lugares de acceso para la atención médica, la participación cubana solidaria y humana en cuanto al cuidado de la salud para los nacionales en muchos de los lugares en que los galenos y técnicos de esta tarea en sus propias naciones no desean participar y allí entonces están los criollos isleños para suplirlos y responder a esa gran demanda humana.
Traigo esto a colación ya que recientemente se informa de otro de esto hechos en un lejano lugar, en el remoto medio del Océano Pacífico, donde unas islas solitarias componen Nueva Zelandia. Kiribati es un país con solo 100 mil habitantes y unos 800 km. cuadrados y lugares tan inhóspitos que nos hace recordar el documental de marras. Allí y no por azar sino por solidaridad, existe una brigada médica cubana, que ha sido recientemente elogiada por su presidente, Anote Tong, en conversación con el embajador cubano Mario Alzugaray. No solo esto sino que varios de sus nacionales han recibido educación médica profesional en Cuba y regresado a cumplir con sus deberes allí.
Estos son algunas situaciones sobre el valor social, internacionalista y humano de la Revolución Cubana, que no se considera noticia para los medios locales de Miami, donde residen más cubanos después de la capital, La Habana. Aquí solo se habla de lo malo que puede suceder en la isla, como en cualquier otro lugar de la tierra.
Cuba afinca lazos fraternos.
Cada vez que observamos a líderes de la Revolución Cubana sirviendo de puente entre dos partes, que pueden ser desde antes antagónicas o simplemente no había esa amistad y respeto de uno por el otro, nos llena de regocijo, por el simple hecho si se quiere ver así, de ser cubano, a quién se honra su cubanía en cada uno de estos gestos.
Las costumbres las creó el líder máximo de esa isla y el continente, el eterno Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz. El General Raúl Castro, actual presidente cubano ha seguido sus lecciones de paz al pie de la letra. No por azar hoy Cuba se encuentra entre los pilares de unión y no de división entre pueblos del mundo.
Para muestra solo un “par de botones bastan”. La inolvidable foto de presidente cubano entre los dos eternos rivales, el presidente Santos, de Colombia y el representante de las FARC, “Timochenco”, en la Habana, que ya están al borde de cumplir el objetivo de dar término a una guerra de más de 50 años y que ha originado destrucción, decenas miles de muertes de ambas partes y del pueblo inocente y desplazados, en reunión cumbre estrechándose las manos, con el General Raúl Castro en el centro, en busca de una solución final al conflicto, por el que Cuba ha prestado su participación, espacio y tiempo para que ambas partes se acerquen definitivamente.
El otro caso y más reciente, el encuentro no accidental, sino bien elaborado por meses entre el Patriarca Ruso del poder ortodoxo en esa nación y en el mundo, Kirill (Cirilo) y el Papa de la Francisco, de la también muy poderosa iglesia católica, con la participación de Cuba. Ambas partes antagonistas durante mil años, se estrecharon las manos y hasta besos protocolares hubieron junto a la firma de la paz en un documento histórico donde se vislumbra duradera y constructiva para todo el planeta.
No nos sorprendamos si más pronto que tarde, podríamos ver con alegría que las representaciones de Israel y Palestina, en las figuras de sus líderes, Benjamín Netanyahu y Saeb Erekat (heredero de Yasser Aarafat) respectivamente, se sentaran en la misma mesa, con Cuba como anfitrión y se estrechen las manos ante un acuerdo definitivo de la ansiada paz que tanta desolación y muerte ha costado por ya demasiado tiempo. Por eso y muchas otras cosas más Cuba es descrita por el Papa Francisco, como “Capital de la unidad”.