La sombra de Batista ronda por Miami
Desde que arribaron a Miami los primeros exilados cubanos batistianos de 1959, esta ciudad floridana se ha convertido no sólo en el refugio de las distintas olas de cubanos emigrados de la nación caribeña, sino que también han llegado aquí cuanto político ladrón de América latina o criminal de guerra para convertir esta cosmopolita ciudad turística del sur de La Florida, en el centro operacional de la extrema derecha del continente americano.
Miami tiene bien ganada fama de ser un tumor pestilente desde donde se fraguan todos los complots conspirativos para derrocar gobiernos progresistas del hemisferio occidental, con la ayuda unas veces abierta y otras encubierta de los sectores más reaccionarios de la política norteamericana, en ocasiones al control de la política exterior de Estados Unidos. La Guatemala de Jacobo Arbenz en 1954 y el Playa Girón cubano de 1961 son los mejores ejemplos de ello.
¿Pero será Miami por siempre el bastión referente y conspirativo de la extrema derecha latinoamericana y cubana? Todo depende de cómo se acelere el proceso demográfico en este estado de la unión americana con la inserción en el sur de La Florida de nuevos grupos de emigrantes latinoamericanos, que tienen mentalidades distintas y más progresistas, como es el caso concreto de los puertorriqueños, que de hecho son ciudadanos norteamericanos con derecho al voto en este país, que de seguir aumentando progresivamente esa corriente migratoria, alterará sin lugar a dudas el resultado electoral en los comicios venideros, comenzando por estas elecciones del próximo mes de noviembre.
Todo depende de lo que digan las urnas. Miami está en una verdadera encrucijada política en la que la extrema derecha se la juega todo en una batalla de la que no hay regreso.
Y hasta la próxima entrega de El Duende que con mi gallo me voy cantando a mi tumba fría. Bambarambay.











