Había que verlo aplaudiendo delirantemente el discurso del Presidente Donald Trump ante el congreso el pasado martes en la noche. Cualquiera diría que el Senador cubano-americano por el Estado de La Florida Marco Rubio- “ Little Marco” el pequeño Marquito como lo bautizara con desprecio el propio Donald Trump durante la pasada campaña presidencial-pretendiera ahora borrar con sus aplausos babosos los ácidos desencuentros entre él y el ahora Presidente de Estados Unidos.
No es la primera vez ni será la última que un político cambia de opinión ante la realidad de los hechos que lo convencen de que el otro era el que tenía la razón y él era el que estaba equivocado. Ejemplos sobra en la historia, inclusive en la de Cuba en la que muchos de los que criticaban antes a José Martí desde el bando autonomista por su postura vertical independentista, más temprano que tarde su sumaron a la guerra martiana “ justa y necesaria” regando con su sangre los campos de Cuba Libre.
Pero el “anexionista” Marco Rubio es otra cosa. Cuando el Senador floridano se cambia de casaca para convertirse en un adulador del Presidente Donald Trump, no lo hace para ir al sacrificio personal como buen patriota, ni por razones ideológicas profundamente arraigadas en él, sino por un simple y despreciable oportunismo político de la peor clase.
El Senador Marco Rubio ha desertado del bando del “Republicanismo tradicional” – para llamarlo de alguna manera-en los momentos en que su Partido necesita como nunca antes servir de balanza en el Congreso ante un Presidente Trump que amenaza con llevar adelante una agenda muy suya que va mucho más allá de lo que representa la esencia programática del Partido Republicano. No es este un criterio mío sino que es lo que dicen muchos Republicanos de La Florida, entre los cuales no falta alguno que otro Congresista de los que apoyaron a Jeb Bush frente a Donald Trump en las pasadas elecciones Primarias de ese Partido.
Lo cierto es que “Marquito” se nos ha vuelto “Trumpista”.Los verdaderos seguidores de Trump, los fundadores del “Trumpismo” cubano en el sur de La Florida deben sentirse muy mal con esta nueva compañía. Al menos a mí como cubano que soy, me da vergüenza ajena.
Les habló para Réplica de Radio-Miami su director Max Lesnik.
