Parte de la “mafia blanca” en acciones pasadas

   Nadie puede quitarme el gusto de bautizar las cosas con calificativos como me da la gana, aunque cuido mucho de no herir susceptibilidades y mantener la ética. En este caso le he dado el nombre de “Mafia Blanca” – una  abusadora empleomanía de salud que viste de blanco –  todo lo relacionado con las irregularidades, estafas, abandonos, abusos, favoritismos, sucios negocios vs. Salud, todo lo que se produce entre otras cosas, dentro de sistema de salud estadounidense de manera lucrativa y a veces inhumana.  Que por cierto también abarca otros lugares del  planeta.

  APA El New York Times nos regala un comentario/noticia bien fresco, pero que trata de épocas pasadas, cuando la guerra contra el pueblo iraquí y de Afganistán,  donde y cuando la tortura era aceptada, estimulada y autorizada por las autoridades de defensa y seguridad de Estados Unidos, desde el presidente George W. Bush, hasta el último soldado, aunque en este caso particular se extendió a la parte de profesionales de la medicina.

   Me explico, según este reporte del NYT, con el título muy sugestivo de: “…Asociación Americana de Psicología (A.P.A.) colaboró sobre la justificación de la tortura”. Este reportaje descubre cómo esta institución colaboró secretamente durante la guerra en Iraq, para apuntalar el uso de la tortura, según exponen algunos miembros profesionales disidentes de esa institución médica, como denuncia hoy en día, al cabo de más de una década de los hechos.

La investigación realmente comenzó cuando se dieron los escandalosos episodios de torturas físicas en Abu Ghraip en Iraq, nunca pudieron salir a la calle los ocurridos en infinidad de instalaciones secretas que exigieron y aún las hay en otros lugares y países también.  Esta institución de profesionales de la atención a la salud mental, en este caso, participación en crueles interrogatorios a la vez que certificaban los otros medios de torturas como legítimos aunque se sabe que estaban  prohibidos por convenciones internacionales y todo se hacía de manera secreta aprobaba como actos repudiables que se consideraban buenos para sacar verdades y dizque evitar males mayores. “Dos males nunca  hacen un bien”, dice el viejo refrán.

“La C.I.A., la Casa Blanca y el Departamento de Defensa conocieron, aprobaron y ejecutaron estos planes clasificados como un programa legal de torturas, justificando estos interrogatorios…”, dice el reporte de los profesionales involucrados en esta denuncia.

El Departamento de Justicia argumenta que estos métodos eran legales toda vez que fueron monitoreados y supervisados por otros  profesionales del ramo y no constituían violaciones de algún tipo. Claro le daban la llave al ladrón,  como dice el refrán. Parecen tontas y faltas de respeto a la inteligencia humana estas justificaciones que de manera secreta dio dicho Departamento.

Gracias a que el Comité de Inteligencia del Senado presionado por las filtraciones a la prensa,  tiempo después dio por terminado y prohibitivos estos métodos de interrogatorios inhumanos y la cosa ha quedado por años  engavetada desde entonces. Nadie ha sido destituido ni encarcelado por esos considerados crímenes de guerra, hasta que hoy el diario N.Y.T. lo desempolva y lo trae a la luz y con vinculaciones mucho más comprometedoras, como es el caso de la A.P.A..

Secretamente también desde el 2004, cuando la C.I.A. suspendió radicalmente estos métodos en las cárceles,  también muchas de ellas secretas y otros países, se han estado realizando contactos y reuniones con especialistas psicólogos y psiquiatras de distintos instituciones de seguridad y militares, incluyendo la propia agencia de inteligencia y el Dpto. de Defensa, para darle seguimiento a que se mantenga un perfil más razonable en cuanto al tratamiento de los prisioneros y que los escándalos de Abu Ghaib y Guantánamo, respaldaos con graficas pruebas,  no se repitan.

Pero además de la intervención también de la prestigiosa Asociación de Psiquiatras Americana, no solo la de Psicología, dieron mucho respaldo profesional para que el gobierno actuara de la manera que lo hizo, aunque forzado por los escándalos, a terminar con esos inhumanos métodos de interrogatorios.

El cierre definitivo de Guantánamo como cárcel especial y difícil de supervisar, de sospechosos de terrorismo, es una de las metas de Obama aun no cumplidas hasta hoy en día, aunque aún le queda más de año y medio para esto.

Les habló, “Desde Miami”, Roberto Solís.