Si no fuera por las malas consecuencias que han traído para las relaciones diplomáticas entre Cuba y los Estados Unidos fuera como para desternillarse de risa el último capítulo de la historieta montada por el gobierno norteamericano sobre las supuestas agresiones acústicas contra algunos funcionarios de la Embajada norteña en La Habana, que según ellos les ha afectado la salud de estos, razón o pretexto tomado por Washington para volver a los tiempos de la “guerra fría” entre los dos países desandando los avances que se habían hecho por la anterior administración del Presidente Barack Obama.
El sonido escuchado por los funcionarios diplomáticos estadounidense y canadienses – según una nueva versión de los hechos- analizados por dos prestigiosos centros universitarios norteamericanos no eran tenebrosos ruidos maléficos producidos por armas secretas del mundo del espionaje mas sofisticado del aparato de la Inteligencia cubana, sino simplemente inofensivos cantos amorosos de una muy común especie de grillos cubanos emitidos al momento de entrar estos inofensivos insectos en la fase final de su apareamiento sexual con fines reproductivos.
Diego Grillo, el pirata cubano
Si vamos a rebuscar en la historia de Cuba viene al caso traer a colación a un seguro antecesor de estos “grillos cantores” de hoy, que con el nombre de “Diego Grillo” fuera un audaz mulato pirata cubano del siglo XVI cuyas hazañas en los mares de Caribe lo hicieran tan famoso como temido en aquellos tiempos de guerras entre los grandes imperios de la época, el del español Felipe II y el de la Reina Isabel de Inglaterra.
Cuentan que este “grillo” cubano estando al servicio de España fue hecho prisionero en las costas de la Isla de Pinos por el afamado Corsario británico Francis Drake, quien admirado de la valentía sin par del intrépido cubano “Diego Grillo” lo puso en libertad haciéndolo uno de los suyos, que a partir de entones se convirtió en enemigo jurado de la corona española levantando su bandera pirata como precursora del nacionalismo cubano.
De manera que estos “grillos cantores” de la Cuba de ahora no son simples insectos habitantes de los matorrales habaneros que se divierten en las noches de verano caliente emitiendo cantos de amor al momento culminante de sexo. Historia tienen de sangre pirata estos grillos cubanos de hoy. Si los americanos supieran que con los descendientes de “Diego Grillo” se han topado, no andarían con un escándalo que huele a engaño.
Les habló para Réplica de Radio-Miami su director Max Lesnik.











