Traducido del más allá por Max Lesnik

No hay que ser muy avezado en política para entender que esta cínica maniobra parlamentaria utilizada con ´éxito en el país carioca, es la nueva arma contra los gobiernos de izquierda que emplearán las tenebrosas y corruptas fuerzas de la derecha latinoamericana para reconquistar el poder, sin necesidad de utilizar al ejercito como se hacía en otros tiempos.
Es que los “ golpes militares” al estilo Batista o Pinochet no son “políticamente correctos” porque dan mala impresión ante la opinión mundial y tampoco son bien vistos por Washington, por aquello de cuidar la imagen y las formas.
Vale la pena recordar que uno de los más sonados “golpes suaves” parlamentarios de la convulsa historia latinoamericana de los años treinta del pasado siglo XX, fue el de destitución del Presidente cubano Miguel Mariano Gómez en 1936, por el Congreso cubano. Los hilos de la tramoya golpista eran movidos por el entonces Coronel Fulgencio Batista desde el campamento militar de Columbia, contando por supuesto con el visto bueno de Washington.
Con los nuevos tiempos y la manera más sofisticada de manipular los medios de comunicación- en manos de los poderosos intereses creados- es mucho más fácil para la extrema derecha latinoamericana lograr sus fines de toma del poder, que cuanto tenían que sacar a las calles los tanques del ejército para producir con éxito sus Golpes de Estado militares.
Ahora todo parece más “civilizado” por cuanto son congresistas “civiles” los que producen los Golpes de Estado. Hoy doblaron las campanas por Dilma Rousseff. Mañana, cualquiera sabe.
Los “golpes suaves” de Estado se van a poner de moda en American Latina. Es que hay que cuidar la imagen de los ejércitos, dirán los Generales del Pentágono.
Y hasta el próximo lunes amigos de El Duende que con mi gallo me voy cantando a mi tumba fría. Bambarambay.










