Hay fuera de la isla casi siempre una tendencia calificada por algunos, como periodística, que está empeñada en hacer resaltar los problemas que Cuba enfrenta en su realidad actual como consecuencia, así lo hacen ver, de un pasado reciente o lejano, pero con la constante de la Revolución Cubana como protagonista principal. Este y no otro ha sido el destino de los que nos ha tocado sufrir a muchos que vivimos por esta parte del globo.
Es cierto e incuestionable que todo el pueblo cubano de la isla – más de 11.3 millones de personas – ha sabido soportar estoicamente cada presente y trabajando en sus nuevos rumbos desde 1,959 – dejando a tras los problemas de toda una seudorepública de más de medio siglo Estos años siempre han estado obstaculizados por el imperio más poderoso de la tierra y en parte también por una defectuosa burocracia interna, producto quizá y en parte por la inexperiencia sobre la construcción de esa nueva sociedad más justa. Esto es la gran verdad, a mi modesto entender, de un ejemplo de tenacidad de mucha gente que ha probado que sobre pasa cualquier dificultad por incomoda que esta sea identificada, hacia su futuro mejor.
Pero también no se debe dejar a un lado que aquellos que hemos decidido seguir sobreviviendo en otras tierras, no lo hacemos como un viaje turístico lleno de bondades. Vivir fuera de Cuba además de hacernos sentir la añoranza al terruño lleno de familiares y amigos, hace sufrir una especie de auto destierro, ya que la inmensa mayoría lo hemos hecho por decisiones propias y personales. Nadie nos ha obligado a hacerlo.
Pero y retomando el tema, vivir fuera de Cuba puede resultar bien, regular o mal, en dependencia de cómo lo logremos y del papel de azar en algunos casos. Pero en ese gran teatro de escenificaciones en todo el planeta, Estados Unidos ha sido el punto más neurálgico escogido.
Soportar vivir entre los odiadores personificados por una política hostil con sus propios hermanos, familiares, amigos y coterráneos – donde se incluye toda una patria en su amplio concepto real – es algo que muchos no conocen de aquel lado del Estrecho de Florida.
Ha habido mucho resentimiento interno en la isla contra los que se van. Muchos lo ven como desertores que debieron quedarse a sufrir juntos buscando soluciones mejores, a veces, en diario andar del tiempo.
Primero los catalogaron de gusanos – ser que se arrastra –, ratas que abandonan el barco que se puede hundir. Y muchos otros calificativos peyorativos que fueron creando como parte de una condición humana a la cubana. Hasta desertores y traidores en algunos casos.
Aquí en territorio yanqui se han librado también batallas en las luchas contra las injusticias imperiales. El derecho a ser cubanos y a la vez parte de esta sociedad como emigrados. La eliminación de los impedimentos para los viajes familiares; el levantamiento total del Bloqueo; el apoyo al niño Elián González; la libertad de Los Cinco Héroes Cubanos; las relaciones diplomáticas, etc., e infinidad de acciones donde esta emigración ha mostrado su lealtad a la patria.
Ha sido muy, pero muy duro y difícil desarrollar una nueva percepción de los que nos fuimos y que hemos mantenido una posición común muy firme en una identificación siempre con la patria de Martí y Maceo. Como me decía hace algún tiempo un muy allegado de allá: “ Es durode verdad para nosotros, pero es una realidad. Hay que doblar la hoja y seguir los nuevos rumbos de una realidad inevitable. Aquellos “gusanos desertores” no son más que emigrados (salvo contadísimas excepciones) y como tales deberán ser tratados en lo adelante…son parte de nuestra cubanidad”. Este había comenzado su conversación con un cuestionamiento: “Pero ¿ es serio, real y cierto esto que ustedes están haciendo…?”
Claro que para ello hubieron de transcurrir tiempos y hechos diferentes que avalaran este cambio de opinión de todos los cubanos, comenzando por la dirección de país de entonces y de ahora, a la que siempre se le siguió como ejemplo.
Esto no se debe interpretar como un comentario de defensa a los que nos identifica como iguales en el amor a la patria y a los nuestros. Martí vivió la mayor parte de su vida fuera de Cuba y Maceo recorrería parte del mundo también. Ejemplos sobrarían para después de la concatenación de hechos, muchos de ellos históricos desde el 59 hasta acá, se llegue a lo actual. Reconocernos como parte de la nación a la que no se debe seguir separando como “nación y emigración”, según mi humilde opinión. La emigración es parte intrínseca de Cuba.
Nunca olvidaré las palabras de bienvenida de un funcionario cubano a un grupo de criollos de esta orilla que integramos los primeros esfuerzos de reunificación, décadas atrás, cuando se nos recibió con: “Bienvenidos a esta… su casa y su patria”.
Les habló, “Desde Miami”, Roberto Solís.










