Líneas de no retorno

Con el eficaz ataque contra cinco aeródromos rusos que albergaban aparatos de la aviación estratégica, 41 de los cuales fueron dados de baja, por primera vez se realiza una operación militar contra uno de los elementos de la tríada nuclear formada por misiles con base en tierra, aviación estratégica y submarinos nucleares. Así, se ha dicho, Ucrania puede haber cruzado una línea de no retorno cuya gravedad motivó una conversación telefónica no planificada entre los presidentes Trump, Putin y Xi Jinping.

Una línea de no retorno es una decisión de la cual es imposible retractarse. No hay marcha atrás. Es el caso de las guerras por elección que son acciones definitivas. Quienes las realizan abren una Caja de Pandora.

La II Guerra Mundial fue la revancha de Alemania por la derrota en la Primera, tragedia que los líderes europeos de entonces, antes de intentar ganarla, trataron de evitarla. Entre los más destacados estuvieron Neville Chamberlain, primer ministro británico y Iósiv Stalin, líder de la Unión Soviética.

A Chamberlain, entonces primer ministro británico se le recuerda como ponente de la política de apaciguamiento, por medio de la cual, mediante concesiones territoriales, se trató de disuadir a Hitler de ir a la guerra. Entre ellas se recuerda el Pacto de Múnich en septiembre de 1938 y la anexión de Austria (1939). Entonces Neville Chamberlain aceptó las garantías de Hitler a cambio de sacrificar a Checoslovaquia que fue desmembrada.
En el propio año, para retrasar o evitar el ataque nazi a la URSS, Stalin autorizó a su ministro de exteriores a suscribir con su homólogo fascista el Pacto Molotov-Ribbentrop, un tratado de no agresión que incluyó el compromiso de no entrar en alianzas políticas o militares contra el otro. El acuerdo incluyó un memorándum secreto que afectó gravemente la soberanía de Polonia, Finlandia y los países bálticos.
Nueve días después de aquel pacto, Alemania comenzó la II Guerra Mundial y, el 22 de junio de 1941 invadió a la Unión Soviética. En aquella ocasión quien cruzó las líneas de no retorno fue Hitler que invadió a la Unión Soviética cuya disposición, capacidad para resistir y combatir y enorme poderío militar, unido a la alianza con Estados Unidos y Gran Bretaña, forjaron la victoria.
Siguiendo el curso prepotente y soberbio que suele asistir a los gobernantes autoritarios que apuestan por la violencia y la guerra, en Pearl Harbor, Japón también cruzó una línea roja al agredir y retar a los Estados Unidos que entraron en la guerra contra el eje. Las devastadoras consecuencias que para el pueblo japonés tuvo el aventurerismo de sus gobernantes ha sido profusamente divulgados.

El ataque de Ucrania en las profundidades del territorio ruso, contra un elemento estratégico de la tríada nuclear, incluso sin el empleo de las temidas armas de largo alcance entregadas por occidente, ha colocado la inminencia de una respuesta nuclear rusa cuya doctrina nuclear prevé que: “…Un ataque por parte de un Estado sin armas nucleares, pero con el apoyo de uno que sí cuenta con ellas, sería considerado por Moscú como un ataque conjunto contra Rusia…”

Debido a que el Tratado del Atlántico Norte o Tratado de Washington (1949), en virtud del cual se creó la OTAN, y del cual forman parte los Estados Unidos, en su artículo 5 establece que: “…Un ataque contra un miembro se considerará un ataque contra todos ellos…” La confrontación nuclear entre los países nucleares de la OTAN, Reino Unido, Francia y Estados Unidos con Rusia puede ser inminente.

Ese peligro, más cercano hoy que nunca antes, puede haber motivado la urgente conversación entre los presidentes Trump y Putin cuyo contenido se desconoce, excepto que Trump dijo no conocer de antemano la operación y no haber intervenido en la misma.

Domingo Amuchástegui, experto en geopolítica considera que el ataque ucraniano contra bases de bombarderos estratégicos es algo no visto ni imaginado hasta ahora: “…Las posibles consecuencias en cuanto a una escalada desbordada del conflicto, rompe todos los esquemas, estimados y posibles escenarios. En más de una ocasión (Rusia) advirtió la posibilidad de recurrir a ataques nucleares limitados contra Ucrania. ¿Estamos ahora frente a esa eventualidad? Me atrevo a decir que si…”

Una respuesta nuclear de cualquier entidad por parte de Rusia al ataque ucraniano a las bases de su aviación estratégica, aun cuando Kiev no sea parte de la OTAN, puede ser otro punto de no retorno, una línea roja, esta vez más ancha. Allá nos vemos.

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