Así y no otra manera se debe calificar lo ocurrido ayer en La Habana. La llegada del presidente de Estados Unidos Barack Obama, sin dudas es un momento de gran importancia, aunque no sobre estimemos los momentos hasta ver los resultados. Recuerdo uno de los aciertos del Guerrillero Heroico, Ché Guevara, “La calidad del producto lleva intrínseca la calidad del que lo produce”. En este caso los integrantes de ese hecho del ayer lluvioso en la capital cubana, pueden entenderse como resultados ya logrados, después de tantos inconvenientes durante más de medio siglo de hostilidades contra la nación criolla.
Para muchos, la visita incluyendo a toda la familia allegada del presidente Obama, su esposa, hijas y suegra, que vive con ellos en La Casa Blanca, es algo muy señalado. Pocos dignatarios viajan con su gente, en este caso el retrato de esa familia, de un primer negro presidente del coloso del norte, muestra un espíritu de confianza en la seguridad sobre el pueblo cubano y su gobierno.
Por otra parte el detalladlo itinerario de este grupo por la ciudad, destaca un cuidadoso trabajo de diplomacia junto al de la acogedora presencia de parte del pueblo habanero disfrutando y respaldando esa visita, que empieza recorriendo puntos muy importantes del casco histórico junto con la necesaria guía del historiador de la ciudad, Eusebio Leal, a quien se debe la restauración de gran parte esa sección no solo de La habana, sino de toda Cuba, pese la incómoda y persistente lluvia en esos momentos.
Pero bordeando los adornos de este viaje y su llegada, tenemos que llegar al fondo de la cosa. Coincidiendo con el momento de espera del arribo, se da otro espectáculo, en este caso jocoso. El comediante capitalino “Pánfilo” (Luis Silva), figura central de los episodios “Vivir del cuento”, quien antes nos ha visitado en Miami, entabla una conversación animada de una llamada real con el presidente yanqui, la cual se graba y filma simultáneamente entre ambos interlocutores. El hecho en sí es otra muestra de confianza del mandatario, a quien se le ve disfrutando del momento desde su oficina en la Casa Blanca, Así como de Cuba como nación, de lo que fue un delicado trabajo de ambas autoridades diplomáticas. Esto mejoró el ambiente de la espera de los millones que frente a sus televisores disfrutaban el momento.
Pero llegando al sitio del Air Force One, que por primera vez aterriza en esa pista del Aeropuerto Internacional José Martí, de la capital cubana, siendo el lugar donde se supone que se brinde una bienvenida de jefe de estado a la comitiva estadounidense. Allí estuvieron presentes bajo la llovizna que ambientaba el momento, un reducido grupo de funcionarios cubanos, precedido por el ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez. También estuvo presente nuestro embajador, en Washington D.C. José Ramón Cabañas.
En el exterior este momento ha sido caldo de cultivo para la prensa sensacionalista que señala el hecho de que el presidente cubano, General Raúl Castro Ruz, presidente de Cuba, o en su lugar Miguel Díaz Canel, primer vicepresidente, no acudieran a la cita. No es nuestro lugar juzgar estas cosas sino solo comentarlas.
El señor Obama que no es enemigo de Cuba pero tampoco es amigo, sino “vecino” como se ha expuesto muchas veces, ha tenido una insistencia a la que él le ha dado importancia supina y es el hecho de que en su vista se entrevistará con “la oposición cubana”, y el listado de las personas que lo harán, “no es negociable”. El presidente invitado asume una posición de imposición de elementos para completar la visita a su manera. Este gesto que muestra la escena de la supremacía yanqui, aún en una visita a un país que ha dejado de ser colonia y semi colonia hace más de medio siglo, brinda legitimidad a grupúsculos asalariados por su gobierno, que actúan en la isla.
Las posibles reuniones de Obama con sus indirectos empleados, como lo hizo en su embajada frente al Malecón minutos después de su llagada, aunque no creo que será una rendición de cuantas, al menos escuchará “las quejas de algunos miembros de la sociedad civil” como el mismo les llama de las cuales puede hacerse eco. Y yo pregunto ¿ y los representante de la verdadera Sociedad civil que la integran millones de cubanos, cuándo serán atendidos por el presidente visitante ? Esto no está en su agenda.
Su actuación en este asunto no es realmente aceptable bajo ninguna circunstancia. Quizá y solo quizá, esto haya movido al hielo ofrecido bajo la escalinata en el Air Force One o en el Salón de Protocolo del Aeropuerto.
De todas formas aun queda tiempo suficiente para recibir los resultados de la calidad de los que producen estos acontecimientos. Seguiremos informando.
Les habló, “Desde Miami”, Roberto Solís.











