
Salvador Capote
Soez Valdés pide drones contra Cuba aunque, entre los “daños colaterales”, los misiles revienten indiscriminadamente a tirios y troyanos. Como no hay jamón de la USAID para tanta gente, Soez sube la parada terrorista para, ilusamente, intentar arrebatarle alguna suculenta lasca a la vieja y experimentada industria contrarrevolucionaria anticubana.
El gran problema de Soez es que, como pretendida figura política, es una simple sardinita en comparación con los tiburones de Miami; en pornografía no puede competir con sus colegas del Sur de la Florida; y como escritora es tan mediocre que sus libros solo atraen a un reducido grupo de fanáticos de la literatura porno. Señalé una vez que en sus escritos todo es obsceno, hasta el oscuro, redondito, minúsculo y esperado punto final.










