Manifestaciones pacíficas en los EE.UU. contra el racismo …
En Estados Unidos, han existido y existen buenas causas que no
lograron movilizaciones populares decisivas, menos aún que hayan
contado con seguidores capaces de acudir a la violencia y a confrontar
a las fuerzas públicas. Con las manifestaciones de las comunidades
negras ocurre algo diferente. Cuentan con apoyo popular y
determinación, aunque falta el liderazgo y las metas comunes.
A diferencia del pasado, no existe allí un movimiento negro con
identidad, metas y liderazgos definidos. Lo que hay es ira ante la
exclusión y el abuso, pero la ira no es un programa político ni
social. La ira es una reacción emotiva, apasionada y aunque
justificada, difícilmente concentrada en un programa político.
Aunque Estados Unidos no se caracteriza por grandes movimientos
populares ni por la existencia de entidades políticas o sociales de
alcance nacional, en el pasado hubo movimientos como el sufragista y
el feminista que si bien alcanzaron relevancia nacional, no sumaron
gran número de partidarios ni apoyos políticos trascendentales. En
1910 las sufragistas consiguieron 500.000 firmas y en 1919 lograron
que el Congreso aprobara la 19ª Enmienda a la Constitución que
estableció el voto femenino.
El abolicionismo, un movimiento de mayor alcance, se gestó desde la
época de la independencia y estuvo presente en la redacción de la
Constitución, convirtiendo la abolición de la esclavitud en un debate
nacional. En 1830 se fundó Sociedad Antiesclavista Americana, que
recibió amplio apoyo de los trabajadores, aunque nunca tuvo más de
200.000 afiliados.
Si bien la Guerra Civil estuvo vinculada al debate sobre la esclavitud
no fue su detonante, la lucha contra aquella nefasta práctica alcanzó
resultados relevantes en la época. En 1863 la Proclama de la Abolición
de la Esclavitud emitida por Lincoln concedió la libertad a más de
tres millones de esclavos, lo cual preparó las condiciones para que en
1865 el Congreso promulgara la 13º Enmienda a la Constitución que puso
fin a la esclavitud, mientras la Enmienda 14º concedió la ciudadanía a
los esclavos liberados y la 15º otorgó el derecho al voto.
Si bien la esclavitud fue abolida, en los estados del sur, durante
otros setenta años persistió la segregación racial una forma de
apartheid que se mantuvo hasta 1964 y dio lugar a la lucha por los
derechos civiles, el movimiento político más importante en la historia
moderna de los Estados Unidos que liderado por Martin Luther King, y
apoyado por los presidentes John F. Kennedy y Lyndon Johnson, dio
lugar a la abolición de aquella rémora.
El movimiento negro en los Estados Unidos tiene ante sí, no solo la
necesidad de mostrar músculos, sino de trascender las manifestaciones
esporádicas e inconexas, mostrando coherencia e integración para crear
una plataforma social y cultural de relevancia política que sume
elementos de todos los estratos sociales y se aparte de prácticas que,
como los saqueos, le restan calado y eficacia.
La ira no puede ser la base de un proyecto político ni expresión de
acción social, tampoco el abuso y la exclusión pueden caracterizar de
modo perenne el entorno nacional. En materia de convivencia social,
los Estados Unidos tendrán que reinventarse: ¿Lo harán? Allá nos
vemos.










