La aspirante a la presidencia por el Partido Demócrata, Hillary Clinton, ha sido objeto de innumerables trastornos y actos de obstaculizar su camino político, durante todo el tiempo en que ha transcurrido en su campaña electorera. Si hiciéramos un recorrido tipo resumen no alcanzaría el espacio de todo un día de transmisión. El FBI, la CIA, la NSA, cualquier comité de ética existente u otro aparato de destrucción masiva de aspiraciones políticas al por mayor, han acusado a la Clinton de muchas cosas y cosotas. Por cierto debo aclarar que es no es de mi entera simpatía y confianza, solo creo que es la menos mala para el cargo.
En muchas de ellas ha salido airosamente clarificada pero en otras las dudas aún persisten y alguna que otra acusación también anda revoloteándole como auras tiñosas por sobre su cabeza.
Todo esto nos hace pensar que si solo son los aparatos de investigación de Estados Unidos o hay también una gran dosis de “quita columna”, dentro de su propio ejército político.
Cualquier poderoso aspirante a tan alta investidura, posee un gran equipo de estrategas y especialistas que le sirven de muro de contención y de guarda espaldas políticos muy leales. Desde una base superior en las altas esferas nacionales hasta la más humilde activista de barrio Pero dentro de estos podía haber algunos desleales y traidores – quinta columnistas – que podrían estar minando las bases para ser electa presidenta de la nación más importante del planeta, respondiendo a determinados intereses especiales que podrían dañarse de acuerdo a la plataforma política y económica de la aspirante, si se llevara a cabo al final del torneo. Además de los infiltrados del contrario, quien también posee un alto nivel de influencia en los más importantes rubros de la economía. Recordemos el viejo adagio que dice “Economía es Poder”.
Buscarle y aprovecharse de las manchas al sol a veces da mayor resultado que trabajar bajo su luz. Sobre todo para los más impotentes ante las realidades pero que poseen el poder del dinero y las relaciones para comprar conciencias y algo más aún y a la vez sobornar buscando sus beneficios, como lo es al candidato republicano Donald Trump. Un ser sin escrúpulos ni ética y que rompió cualquier record de lograr ser el más incapaz desagradable de todos los humanos parlante (charlatanes).
Así las cosas vigilando de cerca las “investigaciones” que se realizan a la Clinton, se comprueba que poquito a poquito, en ocasiones casi seguidas unas a las otras, se ha ido concatenando una serie de “ supuestos fraudes, delitos, oportunismos, acciones anti éticas, etc.”, y como se les quiera llamar, sobre su trayectoria que podrían ahora, en el final de las metas, lograr sino todo el objetivo de sacarla del juego, al menos parte de este, al crear la duda a la hora de los Hornos, donde no se ha de ver más que la luz; el día de las elecciones en noviembre.
Debajo de cualquier piedra puede estar escondido el más horrible sapo.
Marquito…pero no el delator cubano.
Marco Antonio Rubio, nacido en Miami en 1,971, ha sido el hijito preferido de este gueto. Recientemente Político Magazine le premia con un reportaje sobre este hijo de emigrantes económicos de la era del batistato en Cuba – antes de 1,959 – . Nacido en Miami en 1,971 se narra su historia casi completa, entre fotos y resúmenes de su “brillante vida” (¿?), donde es como si se enfrentara el lector a una propaganda política bien pagada, para futura o cercana etapa electorera. Marquito aparece como el ser humano sin tacha, religioso, aunque ha cambiado de palo pa´rumba en más de una ocasión, buen estudiante ya graduado en leyes, siempre bien trajeado, familiar y sobre todo recorredor incansable de la Calle Ocho en Miami, así como su atención a todo el que se le acerque aunque le haga caso omiso a lo que le digan.
Este individuo disfrazado de caballerito que apoya el endurecimiento del Bloqueo contra los cubanos, pero inclusive desea ponérsela dura a los emigrante cubanos, estando ahora en contra al Acta de Juste Cubano, se cvomprueba que no se le publican sus partes sucias. Su anticubanismo, su desprecio a los emigrantes, ya sean relacionados con sus ancestros como de cualquier otro lugar. Su férreo, enfermo y politiquero anticastrismo y anti madurismo, que le hacen hacer el ridículo repitiendo la cansona perorata de lo mismito del año pasado.
Ya Marquito nada le queda por mostrar que no sea la insistencia en repetir y repetir todo su mismo discursito. Le fallaron los cálculos de su ansiada presidencia, que nunca se sabrá, al menos hasta hoy, quien le metió en su cabecita esa descabellada idea. No pudo elegir hacer un ridículo más grande que ese.
Pensando más allá de hoy. ¿ Son estos ejemplares, Marquito y sus similares, Lincoln, Mario, Ileana, Menéndez, Curbelo, Sire, incluyendo hasta el vejete Pérez Roura y sus acólitos gastados ancianos; los que están destinados por el más allá, para dirigir los futuros destinos de nuestra patria cubana, de acuerdo a sus pitonisas proyecciones, cuando se caiga el castrato (la Revolución Cubana) ?
Ahí se lo dejo, amigos, para que hagan sus propias cábulas.
Les habló, “Desde Miami”, Roberto Solís.










