Fotos Mario Fabelo Estrada
Este Homenaje a Martí en el 173 aniversario de su natalicio RadioMiamiToday tiene el honor de publicar un artículo de «Marca Mayor» titulado «Martí y las lenguas extranjeras». de Elsa Vega Jiménez, auténtica cubana 100 x 100 martiana, radicada en Islas Canarias.
El análisis de los planes de estudio de los planteles en que Martí estuvo matriculado en Cuba arroja que en el colegio primario San Anacleto recibió clases de Inglés, Francés, Alemán e Italiano además de Griego y de Gramática Latina. En el colegio “San Pablo”, donde cursó el primer año de bachillerato, estudió Inglés, Francés, Gramática Latina y Elementos de traducción de esa lengua. En el segundo y tercer año, en el Instituto, aparece inscripto en Rudimentos de la Lengua Griega. En la Universidad, en España, cursa la Lengua Hebrea.
En nuestras indagaciones estos son los únicos datos localizados acerca del aprendizaje que hiciera de idiomas extranjeros de forma académica. Como se observa, fueron tres lenguas clásicas y cuatro modernas, cursadas entre otras tantas materias que conformaban los currículos de los centros donde estudiaba.
Es sabido que en los planes de estudio de los colegios-primarios y medios- así como de las universidades- la lengua es una asignatura más, a veces con unas cuantas horas-clase como para enseñar los niveles elementales de comunicación oral y escrita, y en el caso de las lenguas muertas, se dan elementos de traducción, pero nunca permiten un dominio total de los cuatro aspectos de la lengua, porque para ello serían necesarias muchas horas y hasta años, de adquisición teórica de conocimientos y no pocas de práctica.
En Martí sorprende su dominio de varias lenguas modernas cuyo aprendizaje se inicia en la etapa en que es alumno del “San Anacleto”. Como se conoce, la primera experiencia práctica de Martí en un medio anglófono corresponde a un momento en que era alumno del “San Anacleto”, en 1863, porque acompaña a Don Mariano a Honduras Británica. Cabe la posibilidad de que el padre se hiciera acompañar del hijo para beneficiarse de su conocimiento de la lengua inglesa. De ser este el caso, corresponde al colegio de Casado haberle dado una enseñanza práctica que lo preparaba para la vida al propiciarle la iniciación en el terreno de la comunicación en una lengua extranjera.
Según testimonia Fermín Valdés Domínguez, Martí frecuentaba su casa. He aquí las palabras de Fermín:
“Nos conocimos en el año 1864 en el colegio “San Anacleto” que dirigía en La Habana el laborioso e ilustrado educador Señor Rafael Sixto Casado. Éramos ya íntimos amigos, cuando fuimos al Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana, pero en el año 1867 nos unimos Martí y yo en el más leal afecto, y como hermanos, nos buscábamos en las horas de estudio, y en las aulas del colegio San Pablo….
Su pobreza y su talento eran íntimos lazos de afecto que amorosamente me ligaban al compañero noble y cariñoso. Era suya mi casa y mis libros, y cuanto tenía, y sus consejos y explicaciones me ayudaban en mis estudios…”.
De los profesores que tenían recuerda Valdés Domínguez a:
Latín: Anselmo Suárez y Romero.
Griego: Claudio Vermay y José Ramón Cabello.
Inglés: Ambrosio Aparicio.
Gramática Castellana: Alejandro María López y Manuel Sellén.
Matemáticas: Roberto Escobar y José del Álamo y Millet.
Religión y Moral: Ramón Zambrana y el Presbítero Manuel Pina.
Literatura: Rafael María Mendive.
Francés: Enrique Sallés.
Otros: Antonio Govín Torres y Miguel Ventura”.
Los Valdés Domínguez, pertenecientes a una clase social alta, poseían riqueza espiritual, cultura vasta y una amplia biblioteca a la que Martí tenía acceso dotada con libros escritos en las lenguas de Shakespeare y de Víctor Hugo. Fermín da muestras de modestia, humildad, sencillez, además de respeto y admiración por Martí al reconocer que las recomendaciones y consejos del pequeño Martí le ayudaban en sus estudios.
El que más tarde fuera iniciador del modernismo, el renovador de la poesía en castellano y el traductor brillante que anidan en Martí, despuntan en fecha muy temprana.
Anunciando al poeta mayor que lleva dentro comenzó, en 1865, la ardua tarea de traducir “A Mistery”, de Lord Byron.
Audaz en su pre adolescencia, confiesa que aproximadamente en esos años intentó traducir “Hamlet”, aunque abandonó la empresa en la escena de los sepultureros, quinto acto, por parecerle indigno de un poeta hablar de ratones. Tenía 12 o 13 años de edad y ya se atrevía no solo a intentar acercarse a Shakespeare, se da el lujo de hacerle una crítica abierta al no agradarle el léxico utilizado por aquel grande de las letras inglesas.
Estaba recién salido del colegio “San Anacleto”. En este momento, el inglés que utilizaba no podía ser otro que el aprendido en clases. Según se ha podido constatar por fuentes de archivo, un aspecto que no debe pasarse por alto es que un procedimiento metodológico empleado allí para enseñar tanto las lenguas muertas como las modernas, era la traducción.
En el caso de los clásicos se traducían, entre otros: “Las Bucólicas” de Virgilio, el “Libro de los tristes” de Ovidio, las “Fábulas” de Fedro, odas del Libro de los Versos de Horacio, para el francés los dos primeros libros de Telémaco.
En Martí ese aprendizaje estaba reforzado por una buena dosis de autodidactismo, facilidad para el aprendizaje de las lenguas y uso de diccionarios. Cualquiera que sea la razón, la base de su atrevimiento está en que se siente fuerte en el dominio de la lengua de salida y también en la de llegada.
Existen testimonios suyos en que se comprueba que incursionó en el aprendizaje del italiano, del quichua y del ruso. Era ferviente admirador de destacados poetas y escritores italianos, de la historia de los pueblos originarios de América, de la literatura rusa en general y del poeta Pushkin en particular.
Los giros, los matices, el ritmo, la cadencia, el léxico, la intención poética de sus traducciones se corresponden con la edad y la preparación del traductor.
Aconsejo acercarse al tema Martí y las lenguas extranjeras para ampliar nuestro conocimiento sobre la cultura enciclopédica de nuestro Maestro. (25 de enero de 2026)














