Hermanas y hermanos, volvemos al camino, partimos rumbo a Washington D.C.

Este 23 de junio volvemos a entregar

Carlos Lazo nuestra columna de RadioMiamitv con una trascendente noticia para la familia cubana de puentes de amor
Hermanas y hermanos, volvemos al camino, partimos rumbo a Washington D.C. Ahora haremos un peregrinaje de 2000 km, caminando.
Somos cientos de miles, millones de cubanos quienes queremos ser escuchados y tenidos en cuenta por la administración de Joe Biden.
Queremos decirle a nuestro presidente que es hora ya de levantar las sanciones que pesan sobre la familia cubana; que es hora ya de que frente al odio y la intolerancia, se extienda la generosidad y la humanidad hacia un pueblo que, en medio de una pandemia, está resistiendo un asedio económico.
Hace un año, el 11 de julio, iniciamos una travesía en bicicleta que nos llevó de Seattle en la costa del Pacífico hasta Washington D.C. Recorrimos unas 3000 millas (más de 5000 kilómetros). Íbamos acompañados con la fuerza de decenas de miles de personas que apoyaron aquella iniciativa, aportando sus firmas o dándonos soporte de todo tipo.
En aquellos días, llevábamos un mensaje de paz entre Cuba y Estados Unidos. Eran los tiempos del trumpismo en el poder.
Hoy es el presidente demócrata Joe Biden quien ocupa la Oficina Oval. Muchos de nuestros votos y nuestras buenas energías fueron para él, convencidos de que su presidencia significaría el fin de aquella era oscura hacia Cuba.
Pero ha pasado el tiempo, las semanas, los meses y la administración insiste en mantener en “revisión” la política hacia la Isla. En la práctica se prolongan los efectos de todas las sanciones que en su día Trump incrementó.
Biden prometió un cambio, y debe cumplir. Él dio su palabra y “la palabra de un hombre es ley señor rey”.
Esta vez ya no iremos en bicicleta, sino caminando. Será una larga marcha que nos tomará semanas por estos Puentes de Amor.
Iniciaremos el peregrinaje el próximo 27 de junio en la ciudad de Miami y concluiremoa semanas después , en Washington D.C. Nos detendremos en ciudades grandes y pequeñas, reuniendo amigos, explicando, conversando con todos, con gente de cualquier raza, cultura, religión, y credo, sobre la necesidad de que cese esta política obsoleta e inhumana de Estados Unidos hacia Cuba.
Vamos acompañados, en la convicción, fe y amor, de las casi 25 mil personas que hoy ya han firmado la petición que hicimos al presidente Biden en octubre de 2020 pidiéndole que:
• Reactive la embajada de los Estados Unidos en la Habana para que se normalice la emisión de visados y el resto de los servicios consulares.
• Restaure el Programa de Reunificación Familiar (Cuban Family Reunification Parole Program) suspendido por Trump desde 2017.
• Permita que las aerolíneas estadounidenses puedan otra vez volar a las provincias cubanas.
• Permita los envíos ilimitados de remesas a Cuba.
• Decrete la libertad de los estadounidenses de viajar a Cuba. Las restricciones de viajes actuales restringen los derechos de los ciudadanos estadounidenses.
• Permita e incentive las relaciones financieras y comerciales con la Isla. Estimule las inversiones económicas y los intercambios científicos y culturales entre ambos pueblos.
Hoy los gobiernos del mundo representados en las Naciones Unidas han vuelto a reafirmar, por 184 votos a favor (solo 2 en contra y 3 abstenciones) que se levante la política de sanciones y bloqueo contra Cuba.
Nosotros, como cubanos, cubano-americanos, estadounidenses y ciudadanos del mundo, tenemos la posibilidad y el deber de multiplicar esa voz.
Los cubanos en la Isla no merecen ningún castigo que agrave los problemas económicos a los que se enfrentan día a día. Nuestra familia es sagrada. Sesenta años de tensiones entre Cuba y Estados Unidos solo nos han dejado miseria, dolor y resentimientos.
Como escribimos hace un año, no creemos que sea posible arrodillarnos a comulgar con Dios en la iglesia los domingos, y al mismo tiempo aplaudir o ignorar el dolor que se inflige a nuestro prójimo, al “hermano castigado más allá de sus culpas”.
Nosotros, como ciudadanos estadounidenses, no queremos tampoco seguir aceptando que se limiten nuestros derechos de enviar remesas de formas rápidas, seguras e ilimitadas; de viajar a Cuba sin restricciones; de reunificar a nuestras familias.
Por eso, nos vamos a la Casa Blanca. “La fe es certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”. Nuestro peregrinar va imbuido con la certeza de que Biden nos oíra y con la fe de que levantaremos las sanciones que pesan sobre la familia cubana.
La Virgen de la Caridad, nos auxilia en esta construcción de Puentes de Amor. Hoy somos muchos más que hace un año, y seguiremos sumándonos. ¡Cachita! ¡Virgen mambisa! ¡Extiende el manto protector sobre tu pueblo!
23 de junio de 2021
Carlos Lazo

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