Funcionarios de EEUU estimulan desordenes en Cuba

Funcionarios de Estados Unidos estimulan desórdenes en Cuba.

Por Arthur González.

Con la trasnochada ilusión de derrocar a la Revolución cubana, altos funcionarios del gobierno de Estados Unidos estimulan la realización de desórdenes en la Isla ante la cercanía del 11 de julio, cuando en el año 2021, a través de Internet, impulsaron a los cubanos a salir a las calles, creando disturbios violentos que culminaron en el saqueo de centros comerciales, quema de depósitos de basura, agresión física a varios agentes del orden, intento de asalto a una estación de policía, ataques a autos de la policía y otras acciones de bandidismo, como la pretensión de tomar por la fuerza los estudios del Instituto de Radio y Televisión.

Durante la recepción ofrecida por Mike Hammer, embajador yanqui en La Habana, para celebrar el 4 de julio día de la Independencia de su país, reunió a varios elementos contrarrevolucionarios financiados por el gobierno yanqui, los cuales pudieron escuchar mediante video llamada, las palabras del subsecretario de Estado Christopher Landau, quien se dirigió a los mismos para recordar el aniversario de las acciones del 11 de julio de 2021, donde expresó que “el gobierno del presidente Donald Trump seguirá abogando por la liberación de los presos políticos en la Isla y se compromete a apoyar la lucha del pueblo cubano por la libertad y la democracia”.

Al inicio de la video llamada, el secretario de Estado Marco Rubio, declaró:

“Las protestas del 11 de julio marcaron “un cambio y una nueva época y los videos de las manifestaciones inspiraron a los exiliados cubanos que esperan la libertad para Cuba. Ustedes, que están ahí, que no se rinden, nos inspiran cada día”. Y añadió:

“Sé que existe un riesgo enorme, que no es fácil desafiar a un régimen que hace todo lo posible por castigarlos a ustedes y a sus familias. Es mucho más fácil irse del país que quedarse y luchar por el futuro de una Cuba libre y soberana”. Mi administración es consciente de que los cubanos sufren escasez de medicamentos y apagones, pero eso es resultado de un régimen que simplemente no sabe gobernar”.

Los cubanos no son ignorantes y conocen bien las leyes que conforman la guerra económica aprobadas por Estados Unido desde el 19 de octubre de 1960, unidas a las 243 medidas impuestas por Trump, más la inclusión de Cuba en la lista de países patrocinadores del terrorismo, para impedir el desarrollo económico del país.

Marco Rubio pretende hacerle creer a todos que el sistema socialista es el responsable de las penurias y trata de ignorar las leyes impuestas para asfixiar la economía cubana y ahora insiste en fabricar una crisis política y social que desemboque en un estallido durante el verano, aprovechando el desgaste que padece el pueblo por el sostenimiento de esa larga y despiadada guerra económica.
Por esa razón, desde hace días desde Miami y Washington intensifican las campañas mediáticas exhortando a los cubanos a tomar las calles contra el gobierno, responsabilizándolo de la crisis.

En esa línea de acción el subsecretario de Estado Christopher Landau, durante la video llamada apuntó con cinismo: “Es muy fácil para nosotros expresarnos sobre lo que está sucediendo en la isla, pero ustedes están allí, experimentándolo. Me conmueve que hayan superado el miedo”, “Están escribiendo sus historias personales, pero también la historia de su país”.

¿Se habrán olvidado en el Departamento de Estado del nuevo memorando presidencial firmado por Trump, donde aprieta más la soga en el cuello del pueblo cubano, e intensifica su política contra las misiones médicas cubanas para cortar el dinero que entra al país por esa vía?

Desde Miami, medios de prensa financiados contra Cuba, divulgan declaraciones de elementos contrarrevolucionarios donde inventan noticias falsas, entre las que se pueden leer las supuestas manifestaciones populares, recordando las ocurridas el 11 de julio del 2021. El propio Marco Rubio, quien se declara públicamente autor de la política contra Cuba, escribió en X:

“La represión del régimen no ha logrado silenciar el clamor por la libertad del pueblo. El 11J marcó un cambio. Fue una inspiración para todos los que amamos la libertad y soñamos con una Cuba libre, soberana e independiente”. “Para mi es un honor dirigirme a un grupo de valientes disidentes cubanos y periodistas independientes, para reafirmar nuestro apoyo a una Cuba libre, soberana e independiente».

No es casual que hace pocos días el inventado Instituto Interamericano para la Democracia con sede en Miami, la capital del terrorismo contra Cuba, reunió a un grupito de activistas y supuestos “líderes de opinión”, para analizar el significado histórico del levantamiento del 11 de julio de 2021 y reforzar su “compromiso” con la libertad en Cuba.

Siguiendo las evidentes orientaciones, Iliana Lavastida, directora del Diario las Américas (DLA), recalcó: “el cambio empezó dentro de la isla a partir de esas movilizaciones populares y es deber de los pueblos y los líderes de América y del mundo acompañar a los cubanos en su camino por la libertad”. Añadió: “Ese día el clamor de Cuba estaba en las calles y se escuchaba en cada rincón de Miami, mientras miles en la isla alzaban sus voces por la democracia y el fin del régimen”.

Ante situaciones como esas, donde se reciben a la carrera orientaciones para actuar en contra la Revolución cubana, se desvelan aquellos personajillos que trabajan de forma encubierta en el periodismo, el arte y las instituciones de la supuesta defensa de los “derechos humanos”, esas que guardan silencio absoluto contra las represiones brutales de la policía en las universidades, ante protestas pacíficas contra los asesinatos cometidos por Israel al pueblo palestino y las deportaciones masivas de inmigrantes latinos. Así salen a la vista el periodista Iván García, corresponsal de DLA en Cuba, quien mintió alevosamente al decir que “la violencia ejercida por el régimen con uso de balas de goma y reales, chorros de agua para dispersar a manifestantes, dejó un saldo de represión que continúa hasta hoy”.

Parece que, pasado de tragos, vio por la TV las brutales represiones en Argentina, España, Francia y en los propios Estados Unidos y se creyó que eran en Cuba.

Sin embargo, dijo una cosa significativa y real: “los sucesos del 11 de julio 2021 en Cuba fueron estimulados por el acceso a las redes sociales e Internet, que permitió una coordinación para encender las protestas en más de 67 regiones del país”.

Ese día el Departamento de Estado y los operadores políticos residentes en Florida, desplegaron una amplia escalada mediática contra Cuba por medio de los hashtags #SOSCuba, #SOSMatanzas y #PatriaYVida, unido a transmisiones en vivo a través de Facebook Live, para desencadenar el plan de desestabilización social y propiciar un cambio de sistema.

Según la agencia AFP, la etiqueta #SOSCuba del 5 al 8 de julio tuvo 5,000 tuits. El 9 de julio 100,000; el 11 de julio 1,5 millones; y el día 12, dos millones. De Twitter, la convocatoria saltó a WhatsApp, Signal y Telegram, donde reprodujeron las imágenes de los disturbios y desórdenes sucedidos. Del 12 al 19 julio se intensificaron los ciberataques y afectaron la disponibilidad de sitios web gubernamentales y medios de prensa nacionales.

Otros que mostraron su participación en la campaña sufragada por el Departamento de Estado y se expresaron con el mismo guión, fueron Beatrice Rangel, el periodista Luis Galeano, Rolando Rodríguez Lobaina, Miguel Cosío, director del Museo Americano de la Diáspora, la periodista Darcy Borrero, el sacerdote Juan Lázaro Vélez y el cineasta Asiel Babastro. Francisco Endara Daza y Carlos Sánchez Berzaín, director del IID y exministro boliviano. Desde España Javier Larrondo, presidente de la organización “Prisoners Defenders”.

Ahora quieren que el mundo tolere sus mentiras, con la coletilla de que el 11 de julio no se originó con un liderazgo visible, aunque han tenido que reconocer que el acceso más extendido a Internet y las redes sociales funcionó como catalizador. Hoy desde Miami sueñan con repetir la historia, sin tomar en cuenta que disgusto popular no es oposición al gobierno y el pueblo conoce perfectamente la estrategia que en 1960 propuso el subsecretario de Estado Lester Mallory:

“El único medio previsible que tenemos hoy para enajenar el apoyo interno a la Revolución es a través del desencanto y el desaliento basado en la insatisfacción y las dificultades económicas. Debe utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba; negarle dinero y suministros para disminuir los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.

No cambian y permanecen estancados en una política sin resultados, que solo ha unido más al pueblo contra el verdadero causante de sus penurias, el gobierno de Estados Unidos.
Por eso José Martí apuntó:

“Viví en el monstruo, y le conozco las entrañas”

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