Más allá del Síndrome de Estocolmo

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   Ya hace varios días que la prensa se ha encargado de crear una opinión pública sobre el ex contratista para trabajos sucios de la tristemente famosa Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) conocida por sus trabajos encubiertos –  y a veces abierta – para la desestabilización de determinados naciones; Alan Gross, quien fue recientemente liberado de una condena de cárcel en Cuba.

Este señor ya en su tercera edad se ha erigido en una posición de “ayuda” a mejorar las relaciones recién propuestas entre ambas naciones, desde su país natal  y ha emprendo ido una cruzada para lograr que su gestión  pueda influir en el levantamiento de las restricciones de viajes de los estadounidenses a Cuba y supresión incondicional  de Bloqueo contra el pueblo cubano, incluyendo la Ley Helms Burton que lo codificó y fortaleció en la década de los noventa.

Ayer estuvo en Miami, en una reunión de constitución  de un  Comité de Acción Política (PAC) al que nombró “New Cuba PAC” y la Organización “Compromiso Cuba” (Engage Cuba), compuesta por personalidades de la política, profesionales y empresarios  así como también grupos de algún poder. Vaya que esto se pone bueno, digo yo. Aún no se ha dado público los integrantes de este nuevo esfuerzo hacia Cuba.

Al parecer el tiempo de estancia en La Habana de este hombre y sus observaciones sobre ese pueblo, al cual dice demostrar un gran cariño y respeto – ha estado nueve ocasiones en la isla  hasta que fue arrestado  en la historia que todos conocen –  puede decir mucho de sus “posibles verdaderas” buenas intenciones ya sean por interés político de ayudar o para sacar alguna ventaja de tipo personal. En fin sus posiciones demostradas en los movimientos de última hora, parecen ser interesantes.

Curioso es también que su abogado miamense, Scott Gilbert, quien se encargó de su caso por años, le ha  brindado tanto apoyo legal como personal y  dentro de sus relaciones, al ser éste posiblemente el único, además de la familia de Gross, en conocerlo muy bien. Este leguleyo brindó su apartamento en Miami Beach, donde se realizó la primera reunión que incluía la recolección de fondos y como centro para la nueva campaña que recién comienza sobre el trabajo, ya muy importante en otros sectores,  hacia las definitivas relaciones entre E.U. y Cuba.

Parece que esta acción del ex recluso extranjero en Cuba, ha ido mucho más allá de un simple  “Síndrome de Estocolmo” (identificación del reo  con sus captores).  Inclusive está en manos de las autoridades cubanas en aceptar la propuesta de su regreso a la isla en misión amistosa, toda vez que ya parece haber roto sus vinculaciones con la USAID, al demandarla y recibir una indemnización por daños y perjuicios, de manera legal. Además el solo hecho de promover las relaciones entre ambos gobiernos, pudiera darle un pasaje, de ida y vuelta, a la isla como ha ocurrido en múltiples ocasiones hasta hoy con otras personalidades diversas de Estados Unidos.

Ya la ultraderecha cubanoamericana del gueto no ha perdido continuos espacios radiales y de la tele para desinformar de algo que sucede acusándolo hasta de agente castrista captado en la cárcel  de la isla. El colmo de la ignorancia y el cabernalismo mental y político de esta fauna anticubana, cada vez más desprestigiada y avejentada.