Ese infernal Bloqueo

Ese infernal bloqueo

  • Por Rodobaldo Martínez Pérez

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En este tercer mes del 2026 el sacrificio del pueblo cubano es más grande e inhumano en cada hora de las 24 de un día, con la intención de Trump de querer asfixiar la ya endeble economía del país, con la cínica maldad de hasta mofarse del sacrificio y sufrimiento de los cubanos.

Son momentos desafiantes en todos los órdenes, no solo para Cuba, sino para la región y el mundo.

La pequeña y gran Isla de la dignidad que jamás amenaza a ningún país y menos al mayor imperio de la tierra, cada día amanece bajo los efectos del más cruel de los bloqueos, como ocurre desde 7 de febrero de 1962 cuando entra en vigor ese enmarañado engendro del monstruo imperialista contra Cuba, en la presidencia de John F. Kennedy, quien inicia este odio hoy multiplicado por el emperador de turno en la Casa Blanca.

La que vivimos hoy es la realidad de generaciones de cubanos desde entonces. Es la batalla diaria de la resistencia de un pueblo digno y valiente que dijo basta y echó a andar.

Es la lucha cotidiana contra las maniobras enfermizas de sucesivos gobiernos norteamericanos, que ignoran durante años el reclamo de la comunidad internacional que exige el cese de la inhumana política de asfixia económica contra las familias cubanas.

Durante más de 60 años, el bloqueo económico, comercial y financiero define la política de los Estados Unidos hacia Cuba. Los efectos de esta guerra laceran la economía, la sociedad y los sueños de progreso de millones de cubanos.

Es un cerco de agobio económico que irradia nocivamente en todos los ámbitos de la sociedad. Ningún sector, familia ni persona escapan de su impacto, el más prolongado y abarcador sistema de medidas coercitivas unilaterales jamás aplicado contra nación alguna en este mundo.

Su evolución es según los gobiernos, tanto republicanos como demócratas, para mantener una de las formas más prolongadas y complejas de guerra económica dirigidas contra un Estado soberano.

Su carácter es esencialmente extraterritorial, violatorio del Derecho Internacional, con presiones, chantajes y penalidades, para tratar de aislar a Cuba y castigar a quienes establezcan cualquier vínculo económico, comercial, financiero y hasta amistoso con el país.

El objetivo perniciosamente persistente es privar a la Isla de los ingresos necesarios, deteriorar las condiciones de vida de su población, generar escasez de alimentos, medicinas, otros bienes esenciales y provocar dificultades estructurales en su desarrollo económico hasta ponerla de rodillas.

Solo entre marzo de 2024 y febrero de 2025 se estima que los daños materiales causados a Cuba ascendieron, aproximadamente, a 7 mil 556,1 millones de dólares, lo que representa un incremento de casi un 50 por ciento con respecto al ciclo anterior.

Para justificar estas medidas las autoridades estadounidenses promueven una narrativa destinada a minimizar e incluso negar los efectos del bloqueo, presentándose como una restricción menor, sin impacto significativo sobre la economía cubana.

Sin embargo, la evidencia empírica y las cifras disponibles contradicen esa postura, con consecuencias profundas y continuas en el tejido productivo y social de la Isla.

Asimismo, en el actual año la política estadounidense introdujo un enfoque más abiertamente coercitivo y criminal, la orden ejecutiva anunciada el pasado 29 de enero ejemplifica esta tendencia, al declarar públicamente la intención de privar a Cuba de cualquier suministro de combustible y así recrudecer los mecanismos de asfixias de todo tipo.

Es un odio visceral con la mayor maldad de este mundo al exhibir al planeta no un bloqueo ni mucho menos un embargo, sino una cruel y despiadada guerra económica, que ignora la opinión mundial y muestra que Estados Unidos va por un lado y el mundo por otro.

Como patentiza Martí, nuestro Héroe Nacional: “¡Antes que cejar en el empeño de hacer libre y próspera a la patria, se unirá el mar del Sur con el mar del Norte y nacerá una serpiente de un huevo de águila!”.

Arrogantes y prepotentes señores imperialistas, no confundan el deseo de arreglar las relaciones en forma pacífica con el miedo, ni la nobleza con pasividad déjennos vivir en paz como escogimos desde el primero de enero de 1959, sin aceptar recetas ajenas.

Los cubanos dignos y patriotas bebemos de las enseñanzas martianas que amar a la Patria es deponerse a toda hora ante ella y que por preservar la independencia cualquier cuota de sacrificio, por muy grande que sea, resultara poca.

Rodobaldo Martínez Pérez
Rodobaldo Martínez Pérez
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Máster en Comunicación Social, autor del blog Holguín Ahora.
 

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